Mariah Carey despidió el año con una accidentada actuación en el Times Square de Nueva York, en la que los problemas técnicos con el sonido terminaron convirtiendo el momento en un gran fiasco.
Intentó seguir adelante con el "show", aunque las falencias técnicas se hicieron evidentes, y abandonó el escenario casi llorando.
Carey fue una de las artistas invitadas para participar en las celebraciones de la plaza Times Square, donde se congregaron más de un millón de personas antes del tradicional descenso de la bola de cristal que da la bienvenida al Año Nuevo en la Gran Manzana.