"De lo que siembras cosechas" o "nadie puede cambiar el destino", ambos dichos aciertan en el caso de lo sucedido en la pieza teatral "Bodas de Sangre", una adaptación de Arturo Wong Sagel de la obra del mismo nombre del reconocido dramaturgo y escritor español Federico García Lorca, que se presenta hasta mañana domingo en el Teatro La Quadra a las 8:00 p.m., con la actuación de Nyra Soberón Torchía en calidad de actriz invitada.
También forman parte del elenco Charlie Sotelo, Rita Banús, Myrna Castro, Ramiro Cárdenas y Gianna Mendoza.
La manera en que se desbordan las pasiones humanas queda al descubierto, en esta producción de El espejo roto, cuando Leonardo escarba en el pasado y aflora un amor dormido y atiza el fuego también en el corazón y la mente de la Novia, que era su ex novia y ahora está próxima a desposarse con otro, a quien le tiene cariño pero no ama.
La diferencia de clases fue lo que había separado a Leonardo y la Novia. Ahora, a unos días de casarse con el Novio, la madre de éste, no es que fuera ave de mal agüero, pero está aprehensiva, porque siente que algo malo sucederá y trata de alejar a su hijo de esa muchacha. No quiere perderlo, no quiere que Leonardo lo asesine, como asesinó a su hijo mayor y a su esposo.
Sí, en este triángulo de amor y desamor, aunque la madre tenía una premonición, dejó las riendas y hubo cabos sueltos como la inseguridad de la Novia, que la hicieron flaquear y cuando el pasado tocó a sus puertas, se arrojó en los brazos de su ex novio, Leonardo y traicionó a su marido con quien ni siquiera llegó a la luna de miel. Se fugó con su ex novio y el marido traicionado no tuvo más que ir en pos de él, para salvar su mancillado honor. En mala hora lo hizo. En brazos de la muerte duerme el sueño eterno. No hay un paso atrás. Sangre fue derramada. Una madre perdió a otro hijo suyo.