Un grupo de investigadores de la empresa fabricante de aviones más grande del mundo, Boeing, está analizando el trabajo de un controversial científico ruso, según el cual se puede desafiar la gravedad.
La compañía examina un experimento hecho por Yevgeny Podkletnov, quien asegura haber desarrollado un aparato que puede empujar desde la Tierra a objetos que se encuentran sobre él. Podkletnov es visto con sospecha por muchos científicos convencionales, aunque la atención de Boeing por su trabajo le ha dado algo de credibilidad.
El proyecto es llevado adelante en secreto por la empresa Phantom Works en Seattle, una de las subsidiarias de Boeing que maneja los programas más importantes. El presidente de Phantom Works, George Muellner, le dijo a la publicación Jane"s Defence Weekly que el planteamiento científico parece ser válido y posible.
Podkletnov asegura haber descrito los efectos de la gravedad en un experimento llevado a cabo en la Universidad Tecnológica de Tampere en Finlandia en 1992. Los científicos indican que encontró que objetos ubicados sobre un disco superconductor de cerámica rotando sobre poderosos campos electromagnéticos, pierden peso.
La reducción en la gravedad fue pequeña, cerca de 2%, pero las posibles implicaciones, por ejemplo el reducir la cantidad de energía necesaria para volar un avión, fueron inmensas. Algunos científicos que investigaron los trabajos de Podkletnov afirmaron que el experimento era fundamentalmente imperfecto y que la gravedad negativa era imposible.
Sin embargo, documentos obtenidos por Jane"s Defence Weekly y vistos por la BBC muestran que Boeing está tomando muy seriamente lo hecho por Podkletnov. La hipótesis está tratando de ser comprobada en un programa denominado Proyecto Grasp. Con esto, la Boeing se convierte en la última de una serie de instituciones de renombre que están tratando de repetir lo que al parecer hizo el científico ruso.