Romper con la rígida estructura imperante en el aula tradicional conduce a despertar el hambre por aprender, explorar, expresarse con todos los sentidos, interactuar con la naturaleza y abrirse a nuevas y enriquecedoras experiencias. Por eso el recreo debería ser más largo y el período de clases, como las concibe la mayoría, más breve.
Así opina Javier González, docente autor del método didáctico abcedespañol para la enseñanza de la lecto-escritura y de la Matemáticas, con el que más de medio millón de adultos y niños mientras juegan con unas fichas parecidas a las del dominó aprenden a formar palabras, oraciones, sumar, restar...
González apuesta por dejar al niño que juegue y aprenda a su ritmo: sin horarios fijos, sin exámenes traumáticos, dejando volar su imaginación e ilimitada creatividad. Y eso es lo que han hecho el Instituto Nacional de Cultura, la Universidad Santa María La Antigua, el Taller Cultural Huellas, el Museo Interoceánico del Canal de Panamá, el Museo de Arte Contemporáneo, la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, Musical Kids, la biblioteca pública de San Miguelito y todo el que este verano ha apadrinado el encuentro del niño con las artes y otras manifestaciones culturales.
Los niños se han sentido a sus anchas y hay frutos de ello. Su obra artística podrá ser admirada hoy a las 8:30 a.m. en el Parque Omar, en la exposición que será montada por el INAC con los trabajos de más de cien niños que participaron en los cursos de verano de la Escuela de Artes Plásticas.