Destacados científicos chinos trabajan en el borrador del "mapa genético" del cerdo para producir en masa una "súper especie" de puerco que será uno de los alimentos del futuro en este país, el mayor consumidor del mundo de ganado porcino.
"El cerdo es la mayor fuente de proteínas de la dieta china.Los científicos trabajan en el borrador del genoma del marrano para mejorar la calidad de su carne y promover esta industria", señalan los investigadores en un comunicado.
El texto se emite poco después de que la agencia estatal de noticias "Xinhua" anunciase con orgullo a toda la nación que "China es uno de los siete países que participan en el Proyecto Genoma Humano", lo que ya se adelanta como un hito histórico que provocará un cambio sin precedentes en la evolución de la humanidad.
"Nos hemos centrado en el estudio del cerdo tras el éxito de nuestros científicos, con una modesta aportación del uno por ciento, en las investigaciones para determinar las secuencias del genoma humano", subrayó hoy Zhang Meng, portavoz del Centro para Investigación del Genoma Humano.
Agregó Zhang que aunque "Alemania, Dinamarca y otros países europeos ya han iniciado programas parecidos, los científicos chinos trabajan con gran entusiasmo en este proyecto por las repercusiones que tendrá en la alimentación de la población de este país".
El investigador añadió que "científicos, empresarios y funcionarios gubernamentales de Dinamarca están haciendo gestiones para colaborar con los chinos en este proyecto, con sugerencias muy interesantes".
Para los expertos chinos "la tecnología genética es una de las más avanzadas del mundo y se aproxima una revolución que tendrá un impacto mucho más profundo en la humanidad que los cambios producidos en la mentalidad de los pueblos por las nuevas tecnologías de la información".
China está dando durante los últimos años prioridad al desarrollo propio de tecnología avanzada en casi todos los campos.
Sus científicos han anunciado que están en condiciones de fabricar la bomba de neutrones y que se preparan para enviar un hombre a la Luna en un plazo de uno o dos años, para dejar claro que en la industria espacial pueden compartir un lugar con Estados Unidos y Rusia.