Atrás ha quedado su vida como nadadora y desde 2011, cuando le dio el “sí, quiero” a Alberto de Mónaco, a quien describe como “el amor de su vida”, comenzó su nueva vida como princesa, etapa de la que habló en una entrevista concedida al diario .
Charlene Wittstock regresó la semana pasada a su natal Sudáfrica para observar el trabajo que hace la fundación benéfica que lleva su nombre, y a la vez para fungir como dama de honor en la boda de su mejor amiga.
La princesa de Mónaco confesó a la publicación que ahora que se adaptó a su nuevo papel, quiere ser madre: “Creo que necesitaba un poco de tiempo para instalarme y adaptarme. No me presiono con ser madre. Sucederá. Si sucede, sucede”. Y añadió: “Yo quería que mi fundación se pusiera en marcha. Quería tener los próximos meses resueltos y, ahora, realmente me puedo tomar un descanso. Tuvimos una gran boda. Fue un gran cambio. Ahora ya me he asentado y creo que los niños vendrán”.
“Sinceramente no creo que sería la persona que soy hoy si no hubiera pasado por eso”, contó la princesa acerca de su faceta deportiva, y explicó cuál fue el momento que lleva que más recuerda con mucho cariño: “El punto culminante de mi carrera fueron los Juegos Olímpicos”, detalló.
Cabe mencionar que esta pareja dio que hablar la semana pasada por la ausencia de Charlene en la ceremonia de investidura de Guillermo y Máxima, reyes de los Países Bajos.
Alberto de Mónaco fue quien acudió al evento. De inmediato, las redes sociales, así como diarios, hablaban de una posible crisis matrimonial, mientras que el principado no daba declaraciones.