Carlos, ante esa decisión, canceló a último momento una gira por Estados Unidos que pensaba realizar tras su casamiento con Camilla.
El tour real hubiera sido el primer viaje oficial de la pareja como herederos al trono británico.
Sin embargo, el presidente norteamericano, un ferviente católico conservador, decidió que es "inapropiado" que el gobierno de Estados Unidos invite oficialmente a Carlos y Camila, ambos divorciados y envueltos en escándalos recientes.
La mayoría de los estadounidenses sigue considerando a la princesa Diana de Gales, como "víctima" de las "intrigas palaciegas" entre el heredero a la corona británica y Camilla.