En esos casos conviene modificar la pauta de aplicación: cambiar la frecuencia o alternar con otro tipo de champú. Sin embargo, en la mayoría de los casos no aparece este efecto, y se puede continuar con el tratamiento prescrito de forma continuada.
Es absolutamente falso. No influyen en el nacimiento y el crecimiento del cabello, que se rige por los andrógenos, esto es, por las hormonas masculinas que tanto hombres como mujeres poseemos.
Por el contrario, la caspa puede interferir en el correcto desarrollo del cabello, fragmentándolo, y dando una apariencia de caída.
Esta es una afirmación que tuvo vigencia hace años. En la actualidad, la cosmética de los tratamientos anticaspa es excelente, no resultan agresivos para el cuero cabelludo ni el pelo, y no sólo tratan la caspa, sino que mejoran el aspecto y la textura del cabello.
Los champús anticaspa modernos no cambian en absoluto el color del cabello, sea cual sea su origen, natural o artificial.
Los productos que se usan en exceso, y que dejan partículas sobre el cabello, como la laca o la gomina, pueden simular caspa, pero en realidad son las propias partículas del producto que, al ser usado en gran cantidad, quedan depositados sobre él, y con aspecto blanquecino.
Los estilistas y expertos en tricología saben que conviene esperar unas 24-48 horas entre una permanente y la aplicación de cualquier producto activo sobre el pelo. Aunque los champús anticaspa no suelen producir efecto sobre la permanente reciente, conviene esperar uno o dos días antes de aplicarlos sobre un cabello recién permanentado.
Pasado ese plazo, no existe ningún riesgo.
En la actualidad, los tratamientos anticaspa no resultan agresivos para el cuero cabelludo ni el pelo.
Los excipientes de los champús actuales de buena calidad colaboran en el buen aspecto del cabello dándole brillo. Si el champú es para caspa grasa, tenderá a secarlo, pero es su objetivo. Si es para caspa seca, no producirá ningún cambio negativo en él.