En el marco del Día Mundial del Alzheimer y como un tributo especial a su madre, Angela, quien padece esta enfermedad; el joyero y pintor José María Olivella inauguró recientemente su cuarta exposición individual en el hogar de ancianos “Golden Age”.
Es así como, a través de más de una cuarentena de obras, el artista demuestra su gran inquietud en cuanto a la pintura, por lo que advierte que no le teme al color, ni a la temática, principalmente por ser autodidacta.
No obstante, consciente de la importancia de lo académico, actualmente Olivella toma clases de pintura bajo la orientación de Jorge March.
Las obras de este artista español, nacido en la ciudad de Barcelona, están divididas básicamente en dos etapas: el descubrimiento del Alzheimer de su madre y luego, cuando acepta la enfermedad y aprende a convivir con ella.
Para quien observa las primeras obras de Olivella, nota que el artista entró en una especie de “shock artístico”, en donde a través de los colores y las formas, pretende incursionar en los vericuetos de la mente, quizás intentando descubrir qué hay dentro de la psiquis de su querida madre, perdida entre los pensamientos.
Las imágenes se presentan continuamente como un juego mental y cargado de códigos, que en su momento representó un desahogo para Olivella.
Pero como siempre hay un nuevo amanecer, un buen día este artista, quien vive en Panamá desde 1967, despertó a una nueva realidad, y aquello que le parecía tan difícil, no le pareció tanto.
Es precisamente cuando ingresa a un período de calma y tranquilidad en su pintura, dedicándose a plasmar lo bello de la naturaleza, acompañada de una armonía cromática lograda a través de óleos con espátula. Hasta podría decirse que es su forma de hacer las paces con la vida y con el Alzheimer.
Para José María Olivella, quien recibió mención de honor en el Concurso Nacional de Pintura del INAC el año pasado, es importante que se les ofrezca toda la ternura, el apoyo y la comprensión a los enfermos de Alzheimer, porque son personas con las mentes atrapadas en un laberinto del cual no pueden salir por más que quieran.