Ni la fuerte lluvia empañó el gran recibimiento que tuvo el Rey Juan Carlos a su llegada a Sevilla. El pueblo sevillano se congregó en la plaza del Salvador y con aplausos y aclamaciones saludó al Rey.
Don Juan Carlos llegó a las puertas del templo barroco, una "auténtica joya de la arquitectura religiosa sevillana" muy ligada a la Familia Real española. Allí le esperaban importantes personalidades.