Los teléfonos celulares equipados con cámara, uno de los objetos más codiciados para esta Navidad, constituyen también un creciente problema de privacidad tanto para los consumidores como para distintas organizaciones.
Los teléfonos, con sus lentes discretos, tamaño pequeño y capacidad para transmitir casi en tiempo real imágenes a Internet u otros teléfonos móviles, son el sueño de todo curioso.
Los aparatos hicieron su aparición en el mercado a comienzos del 2001, y en los últimos meses los medios de comunicación llamaron la atención sobre incidentes como la existencia de fotos con personas desnudas que sin saberlo estaban en Internet.
Su creciente popularidad en Norteamérica desde su entrada a fines del año pasado generó preocupaciones similares, llevando a gimnasios de la región, desde Los Angeles hasta Toronto, a comenzar a prohibir o limitar el uso de teléfonos celulares con esos fines.