La Princesa Máxima viajó a la localidad de Biddinghuizen para poner en marcha la iniciativa de la asociación Natuurmonumenten: la creación de un bosque que simbolice los esfuerzos de la sociedad para frenar el cambio climático.
La Princesa, concienciada desde hace años en la necesidad de "salvar el planeta", se introdujo en el barro con los niños participando de corazón en una misión que a ella también le gustaría poder valorar personalmente una vez transcurrido el cuarto de siglo. Máxima se quitó los tacones con los que se presentó en la ciudad y se puso unas botas de caña alta (Katiuskas) para introducirse en el barro y ayudar a los niños a cavar los agujeros en los que reposarán las cápsulas del tiempo (fotos, dibujo y redacciones).
El día anterior, la futura Reina asistió junto a Beatriz de Holanda a una cena de gala ofrecida en honor al presidente de Mozambique, Armando Emilio Guebuza, y su esposa, María da Luz Dai Guebuza, de visita oficial en la Haya.