La historia de la civilización ha demostrado que cuando la droga dependencia llega a una sociedad llega para quedarse y Panamá no puede hacer como el avestruz, por el contrario, tiene que generar anticuerpos, nuevas alternativas para hacer frente a este problema.
Tales fueron los planteamientos a El Panamá América, del Lic. Juan Mansilla, psicólogo director de un complejo de los más prestigiosos Centros de Recuperación de la Adicción en Córdoba, Argentina, quien lidera en dicha ONG el Programa Cambio, donde 160 familias son protagonistas importantes en la recuperación de hijos/as u otros parientes enfermos con drogadependencia.
El Licdo. Mansilla -quien además es docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, tiene un Post grado en Asistencia de las adicciones y junto a un equipo de 30 profesionales que incluyen médicos, psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales- vía una modalidad innovadora que ha incorporado a la familia en el proceso terapéutico está obteniendo significativos frutos que, atendiendo a invitación de las Damas Rotarianas del Club Rotario Panamá Oeste, compartió con la comunidad panameña en el Seminario Taller “Abordaje Integral en el Manejo de la Adicción en la Familia” y en la conferencia “Tú Puedes Hacer el Cambio! Súmate con Apoyo en el Manejo de la Adicción que dictó los días 1 y 2 de octubre.
El recalcó que nadie debe quedarse al margen en la búsqueda de alternativas para enfrentar el problema de las drogas, porque necesitamos darnos cuenta de que todos de alguna manera somos vulnerables.
Opina que es perentorio redoblar los esfuerzos y trabajar en prevención y educación, así como es menester incluir dentro del discurso político de quienes gobiernan qué van a hacer frente al problema de las adicciones, porque la solución no parece promoverse por la política prohibicionista, porque hay drogas como el alcohol, tabaco, nafta que también tienen un alto costo social en deterioro de la salud, crisis familiar y baja en la productividad laboral y escolar, sólo por mencionar algunas de sus secuelas.
En el caso del alcoholismo, si hablamos de personas adultas, la dependencia es mayor en los hombres que en las mujeres, pero, cuando bajamos la edad, los problemas de consumo de alcohol o marihuana tienden a igualarse, dijo el Licdo. Mansilla, quien, por otro lado, expresó que Panamá es afortunado en el sentido de que su niñez no es adicta al pegamento, como millones de niños/as en otras naciones latinoamericanas, que consumen dicha sustancia para no sentir hambre ni frío y crear una ilusoria sensación de bienestar.
La droga preferida por la clase media alta es la cocaína, según dijo el psicólogo. “Esto se debe a que le estimula la sensación de poder, de logro. Se trata, sin duda de un espejismo engañoso”, dijo el especialista, quien añadió que “la sociedad de consumo es una gran vidriera y todos pensamos que podemos tener lo que está detrás del vidrio”.
Por otra parte, dijo que las drogas siempre han estado presentes en la sociedad, la diferencia es que en las sociedades primitivas, como los griegos, había un momento y un canal para el descontrol, al igual que en las danzas chamanes donde el ritual formaba como un cerco. Pero, hoy día las drogas están ligadas a cosas cotidianas: la diversión al alcohol y en Japón, la cocaína como un estímulo a la sensación de poder rendir más en el trabajo.
La droga, puntualizó, al principio da lo que promete, ese es el engaño de la droga y luego lo que reclama es desproporcionado.