Cuando ocurre un daño en nuestro material genético (que viene en buen estado, pero es influenciado por el estilo de vida y va sufriendo agresiones día a día), digamos una herida, se produce un crecimiento de células para reemplazar las afectadas, pero de forma ordenada; se repara el daño y cesa la proliferación de células. En el cáncer, no, el crecimiento es desordenado, continuo e indefinido, no cesa la duplicación.
El cáncer es como una herida que no sana, dijo el Dr. Juan Carlos Alcedo, en taller científico de AstraZeneca y usó una analogía para explicarlo: "El cáncer es como un carro sin frenos".
Piensen en un juego de freno y acelerador, dijo y agregó que como conductores sabemos que cuando hay una luz roja, se recurre al freno y cuando no, se usa el acelerador. Cuando hay una "avería" en el organismo es como si se pisara el acelerador y se diera la orden de arrancar y salen al rescate los genes que hacen que las células se multipliquen; pero, aparece la luz roja, señal de que hay que usar los frenos (los genes supresores del crecimiento celular) y va la orden de detenerse. Pero, si se dañan los frenos o se atasca el acelerador, el carro va sin control (en el cuerpo es el desbalance que ocurre cuando hay cáncer) y, si el mecánico no está en el auto o cerca para ayudarnos la cosa se pone peor. En el cáncer, los medicamentos, hacen el papel de mecánico: tratan de restablecer el balance del sistema, del equipo, la máquina corporal, al suprimir el crecimiento del tumor.
Se fríe el ajo y la cebolla en el aceite hasta que se remojen, para luego mezclarlos con el apio y las castañas cortadas.
Mezclar el puré de castañas, el café, los huevos y sazonar. Luego echarlo todo sobre las castañas, el apio, la cebolla y el ajo.
Engrasar con mantequilla un recipiente de 1 kilo de capacidad. Agregar la mezcla apretando firmemente. Cubrir el recipiente con dos hojas de papel de aluminio, asegurándolo en los bordes del recipiente.
Cocinar todo a baño María a 160 grados C entre una hora y media y dos horas. Luego retirar el recipiente, dejarlo enfriar por varias horas, y darle vuelta para vaciar el contenido.