Un joven rumano de 19 años de la localidad transilvana de Catalina cantó ininterrumpidamente acompañado de su guitarra durante dos días y tres noches bajo la ventana de su novia para obtener su perdón tras una riña de enamorados, informó ayer el diario "National".
Zsolt Kerekes, mecánico de automóviles, tuvo, sin embargo, que renunciar a este inusual método para enternecer a su prometida, Piroska, después de que los vecinos, exasperados por el interminable recital, interviniesen para poner fin a la serenata.
El motivo por el que la muchacha no quiere oír hablar más del desesperado "Romeo" es que Zsolt le pidió que esperase a casarse hasta que pudiera alcanzar, trabajando en el extranjero, la debida situación económica para mantener a una familia.