LOS VEINTICINCO años que lleva en la música Diego Antonio Caccica Torres, mejor conocido como Diego Torres, no han sido en vano.
El artista que un día se catapultó en Latinoamérica con Tratar de estar mejor, el álbum, realizó un "show" en Panamá que nadie nunca olvidará por el sentimiento y cariño.
Diego quiso ser esa noche un panameño más. Era parte de esta tierra, del continente entero; de una raza que nos ha unido a todos por un mismo idioma y que ahora también lucha por el bienestar de los niños.
El Teatro Anayansi esperaba a este cantautor con los brazos abiertos. Largas filas para entrar. Gente de todas las nacionalidades: México, Argentina, Perú, Ecuador y, por supuesto, el público avasallador, el panameño.
Alejandro Lagrotta fue el encargado de apaciguar los ánimos de quienes estaban a la espera del cantautor argentino. Con sus famosos temas y algo de lo nuevo, entre ellos "Angelina", Lagrotta finalizó.
Un embajador musical de la UNICEF nos daba la bienvenida. El mundo giraba y se detenía en los distintos países que ha recorrido. La última vuelta fue en Panamá. Todos estaban listos para Cantar hasta Morir, y así fue.
Durante dos horas, Diego cantó lo mejor de su repertorio.
Al principio la gente se mantuvo a la espera de sus grandes éxitos, pero él quiso soltarlos despacio e interactuar. Nos sentíamos bien, era una de las pocas veces que un artista de esta talla conversa y hace tantos chistes al público.
Las chicas, animadas, gritaban: "Diego, te amo", "canta Color Esperanza" o "Vamos, Argentina". Él, por su parte, se debatía contando lo mejor que le ha pasado en la vida y que estaba jugando Argentina y Colombia la Copa América. Del encuentro entre su país y el nuestro en la categoría Sub-20, no dio declaraciones. "Los quiero mucho, Panamá", indicó.
El público aplaudió todo. Vimos personalidades muy conocidas, como Omar Alfanno y Paulette Thomas, quien se ha declarado fanática de los conciertos. ¡Pobrecito el de Vive la Música que le toque interpretar a Diego, porque el concierto fue estupendo y no desafinó..!
Su extenso repertorio lo inició con lo nuevo del disco Andando, Todo cambia, Búscame, Quisiera y Por ser como soy en diversos ritmos, junto a su gran orquesta, con violinistas, bajistas y un coro cubano espectacular.
Siguió con Hoy, Usted y Perdidos en la noche, con la que hizo estallar la euforia.
Un cambio de ropa y los piropos no se hicieron esperar. Diego no sabía si reírse o regresar los elogios. ¡Muy zafadas las chicas!
Así transcurrió la noche, pero lo mejor estaba para el final. El artista se despidió y nos hizo aplaudir y gritar para que regresara. Con Sueños, siguió el baile y cuando llegó Color Esperanza, el público se desbordó. Él no podía despedirse sin Como un río que camina hacia el mar, tema que interpreta junto a Juan Luis Guerra.
¡Se acabó! Por fin, todos para su casa, pero ni Diego ni nosotros nos queríamos ir. Firmó autógrafos, siguió saludando hasta que ya fue obligado a dejar la tarima. Era evidente que todos disfrutaron en concierto.
Cantó con amor a Panamá
Improvisó monólogos, contó anécdotas de su tour "Andando" y demostró un cariño enorme hacia el prójimo y la naturaleza.