El Carnaval de Uruguay, considerado el más largo del mundo al comenzar en la primera semana de febrero y finalizar pocos días antes de la Semana Santa, se inauguró anoche con un desfile por la principal avenida de Montevideo de los 46 conjuntos que competirán en el concurso oficial.
Lejos de ser una fiesta con participación activa del público, el extenso Carnaval de Uruguay se ha transformado en un espectáculo multicolor de conjuntos humorísticos, murgas y comparsas de Negros Lubolos altamente profesionalizados, que generan unos cinco mil empleos por temporada.
El público, que hasta hace treinta años era activo participante, se ha convertido en simple espectador desde palcos especiales y asientos ubicados en doble fila en las veredas, por los que se cobra un billete, como si se tratase de una sala de cine o teatro.
Tras el desfile de anoche, que se extendió hasta las primeras horas de la madrugada de hoy, se abrió la temporada de Carnaval en Uruguay, veintinueve días antes de la fecha marcada por el calendario del primer año del milenio.
El próximo miércoles comenzará el concurso oficial de agrupaciones, que en diversas rondas y con hinchadas como si fuesen equipos de fútbol, definirá en el escenario de un teatro abierto de la costa del río de la Plata los premios de las carnestolendas.
La ubicación en el concurso oficial y la puntuación de sus actuaciones en las temporadas anteriores marca la cotización del conjunto, que luego recorrerá los escenarios levantados en los barrios de la ciudad donde se desarrollan espectáculos callejeros que congregan durante las cálidas noches de febrero y marzo a los vecinos.
En los barrios el Carnaval adquiere mayor calor popular en medio de fiestas con humeantes parrilladas, donde se ofrecen los chorizos criollos al pan y asados de carne de vacunos, habitualmente regados con abundante vino y cerveza.
El Carnaval, que al coincidir con el verano austral se transforma en una atracción turística, ocupa a miles de músicos, cantantes, humoristas, vendedores de bebidas, de globos, caretas, diseñadores de vestuarios y modistas.
En un país con un desempleo promedio del 11 al 12 por ciento, de acuerdo con las estadísticas oficiales, la festividad contribuyea reducir esa cifra durante los primeros meses del año.
Hasta pocos días antes de la Semana Santa, que en el agnóstico calendario uruguayo se denomina semana de Turismo, el Carnaval concentra la atención del público.
Los otrora conjuntos de "músicos malos", como define el diccionario a las "murgas", una de las más importantes expresiones del Carnaval uruguayo, son ahora verdaderas organizaciones artísticas.
Los cánticos satíricos, que resumen los hechos políticos más notorios del año, se tornan en el principal atractivo de las celebraciones.
Un estudio económico realizado el año anterior señala que los conjuntos de Carnaval invierten casi un millón y medio de dólares estadounidenses antes de presentarse ante el público en la primera semana de febrero de cada año.
Al finalizar la temporada, los conjuntos habrán recaudado entre 4 y 5 millones de dólares con sus presentaciones artísticas.
Según cálculos oficiales, por lo menos un 30 por cierto de los residentes en Montevideo, que son casi la mitad de los 3 millones de uruguayos, participan en las fiestas de Carnaval.
Dentro de una semana se desarrollará la otra expresión callejera más popular del Carnaval con el desfile de las "Llamadas", la fiesta de los "negros", que marchan por su reducto del barrio sur de Montevideo, al compás de los tamboriles, con reminiscencias de los antiguos esclavos llegados de Africa en la épode la colonización.
Algunas estadísticas privadas indican que en poco más de 50 días el Carnaval uruguayo reúne un millón de espectadores en los escenarios de barrio y entre 60 y 70 mil en el Concurso Oficial.