Enviada hace 30 años, una postal llegó este fin de semana a Gales, 23 años después de la muerte de su destinatario y con un sello en el que se exige el pago de una sobretasa de una libra y 14 peniques.
Cuando Garran Griffiths, de 69 años, recibió este correo, creyó en principio que se trataba de un error.
Pero tras haber verificado con más precisión, debió rendirse ante la evidencia: la carta, enviada el 29 de agosto de 1975, estaba dirigida a la madre de su esposo.
"Es un misterio, no nos explicamos cómo esta carta pudo volver de este modo al sistema postal", declaró un portavoz del Correo Real, suponiendo que debió "estar depositada en el buzón de una casa vacía desde hace mucho tiempo y enviada nuevamente tras haber sido descubierta".