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Cartagena que inspira y enamora


"Ciudad heroica", así le llamó el libertador Simón Bolívar a Cartagena de Indias, un sitio donde se vive y respira la paz que se merecen los colombianos.
Su proximidad al mar y posición estratégica la convirtió en sitio apetecible de conquistadores y piratas.
La historia de esta joya colombiana trascendió al punto de ser declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad, por el Fondo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Cartagena es de las ciudades donde lo antiguo y moderno enamoran, donde las hermosas playas y la hospitalidad de sus habitantes cautivan al turista.
La "reina de las Indias", como se le conoció en tiempos de la dominación española, ofrece sus mejores galas a quienes han escogido como destino turístico un sitio con penetrante olor y sabor tropical.
Un modesto aeropuerto mueve con eficiencia un flujo turístico entre el que han mezclado ilustres visitantes como son presidentes del continente.
Por su valor histórico y cultural, la capital del Departamento de Bolívar fue escogida en 1994 como sede de la IV Cumbre Iberoamericana de presidentes y jefes de gobierno.
Los ingenieros militares que llegaron en 1533 a la ciudad que fue bautizada similar a otra ubicada en España, pero que diferenciaron al agregarle "Indias", dejaron una obra monumental que hoy es la maravilla de los visitantes.
Ahora los habitantes muestran con orgullo la "ciudad vieja", que presenta sin pretensiones un conjunto amurallado en cuyo interior se puede dar un paseo por un pasado también glorioso de la que fue la plaza colonial más importante de América del Sur y la segunda del Caribe.
Allí se yerguen majestuosas, iglesias coloniales en las que parece sentirse el sudor de negros e indígenas a los que se intentaba evangelizar.
Los calabozos de antaño hoy abren sus puertas para que los turistas disfruten y puedan adquirir artesanías nacidas de laboriosas manos colombianas.
En las estrechas calles confluyen comercios con mercancía variopinta y los balcones también cuentan parte de la historia.
De todo lo que quiera encontrará un visitante dentro de la "vieja ciudad", en la que la sonrisa y bienvenida no se borra del rostro de los hospitalarios ciudadanos.
Cartagena toda parece impregnada de una magia especial, y parte de ella se puede recorrer en un carruaje, de los tantos tirados por caballos que se ven en las calles, dominadas también por pintorescos autobuses o por las "chivas parranderas".
Los cartageneros se sienten orgullosos de la seguridad que pueden garantizar a los turistas, que dentro de los destinos pueden elegir una visita al Castillo de San Felipe, la obra de ingeniería militar española más destacada en América; el Cerro de la Popa, la Torre del Reloj, o el Fuerte de San Sebastián del Pastelillo.
El Museo de Oro y el Museo Naval forman parte de los atractivos de una ciudad que ha servido de inspiración para los personajes que han cobrado vida en la diestra y exquisita pluma del galardonado Gabriel García Márquez.
También los televidentes y visitantes recuerdan a Cartagena como el sitio donde se filmaron importantes capítulos de la famosa novela Betty la Fea.
Los que quieren ir más allá y desnudar la belleza de esta tierra, pueden elegir un eficaz y módico sistema de transporte que vía marítima los lleva a las hermosas playas del Rosario y de Barú, que son objeto de un celoso cuidado, por las cristalinas aguas y riqueza natural que poseen.
Aunque todo esto se puede disfrutar fuera de un hotel, el goce se agiganta dentro de las estructuras del Decameron, en el que con su exitoso programa "todo incluido", el turista se siente a cuerpo de rey.
La atención de primera que ofrece este hotel, incluye novedosos programas de entretenimiento como espectáculos nocturnos de humor en el área de la piscina, clases de aeróbicos, orquestas, competencias al estilo "match".
Quienes atienden no hacen distingo de edad en la atención a los huéspedes, pues la comodidad y entretenimiento la pueden sentir por igual un niño, un joven o una persona de edad madura. Por si fuera poco, la discoteca y el piano-bar es otra opción.
A la hora de la comida también el turista puede seleccionar el restaurante que desee dentro del hotel, pero se le da la opción de ir a otro también elegante, ubicado en la "ciudad vieja".
En Cartagena quedó atrás el tiempo de las famosas flotas de galeones y la afluencia de mercaderes, así como su interés como puntual geopolítico. Pero las huellas no se pueden borrar.
Hoy, la ciudad se abre entera a numerosos turistas que quieren tener un encuentro con el pasado, pero que también esperan disfrutar de las bondades de un sitio en el que se puede observar en su forma bruta la codiciada esmeralda.
Colombia, famosa por su café, flores, petróleo, buenos futbolistas y recursos minerales, entre otras bondades, ofrece en Cartagena una vitrina para observar cómo se trabaja la esmeralda, que se encuentra caprichosamente en la cordillera, y cómo ésta se incrusta en oro también obtenido en esta tierra. Esta experiencia resulta fascinante para el turista curioso y para el que tiene espíritu empresarial.
Ante todas estas vivencias, nadie podrá salir de esta zona colombiana sin un objeto como recuerdo, y tampoco nadie podrá dejar de saborear y olvidar una Cartagena llena de encantos.


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15316
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América