Mette-Marit volvió a ser el objeto de todas las miradas, a consecuencia de querer ayudar a unos amigos “gays”, quienes iban a adoptar unos mellizos a través de un vientre de alquiler, cuando este tipo de adopción es un tema candente en Noruega.
Sin previo aviso, la princesa desapareció del país sin comunicar su destino, volviendo a ser objeto de polémica.
El vientre de alquiler y los hijos de estos amigos íntimos de la princesa procedían de Nueva Dehli, así que Mette-Marit, con toda su buena fe y en posesión de su pasaporte diplomático, se trasladó sin previo aviso hasta esta ciudad, con el fin de hacerse cargo de los bebés hasta que sus padres viajaran hasta allí para terminar con el proceso de adopción.