Un selecto público, integrado por profesionales, aficionados, maestros de música y amantes de los recitales clásicos, casi llenó el Ateneo de Ciudad del Saber para apreciar en vivo el talento de la consagrada pianista originaria de Francia y Haití Célimène Daudet.
Tras ser anunciada por los parlantes de la sala, con sigilo y discreción, la concertista ocupó el banquillo frente a su lustrado piano y posó sus pies sobre los pedales para hacer resonar los acordes de Brouillards, para abrir su homenaje al legendario Claude Debussy.
En la primera parte del recital, la concertista, ataviada con un vestido azul de tiras al hombro y falda holgada con terminaciones en pico, cautivó a la audiencia con las melodías “Feuilles mortes”, “La puerta del vino”, “Bruyeres”, “Canope”, entre otras, que fueron de suave a notas rápidas y altas más rítmicas.
Como un preámbulo a su esperada presentación en el famoso Carnegie Hall de Nueva York el próximo 11 de diciembre, la pianista deleitó a los panameños con lo mejor de su repertorio en esta presentación, en el marco de la cooperación cultural franco-panameña, con el objetivo de apoyar la música clásica.