Los teléfonos celulares cuando hicieron su aparición se consideraron como "símbolos de estatus" y a sus propietarios se les catalogaba como personas exclusivas e inaccesibles; pero con el tiempo su uso se ha extendido a tal magnitud, que dejaron de ser un lujo o novedad para convertirse en una necesidad. Todavía muchas personas se preguntan: ¿Cómo se vivía antes, sin celular...?
Su uso indiscriminado suele ser muchas veces inoportuno y abusivo. Por ejemplo: nada que incomode más que el hecho de que alguien reciba o haga llamadas cuando se está sentado comiendo, tanto en un restaurante como en una comida privada. Si está esperando una llamada, es una norma de cortesía notificarlo con antelación. Reciba o responda pero inmediatamente después apague el aparato.
Otra situación donde el celular es una necesidad es en el carro, desde donde se pueden realizar llamadas de emergencia: choques; desperfectos del carro; servicio de grúas; aviso de tardanza a una cita con hora prevista (justamente en medio de un tráfico terrible); pedir la dirección correcta de un lugar hacia donde nos dirigimos y estamos totalmente perdidos; notificar un situación extraña a la policía; avisar rápidamente a la persona que vamos a buscar que la estamos esperando y otras en situaciones parecidas. Siempre tratando que sean mensajes cortos y precisos. En los carros es preferible hacer uso de los celulares siempre y cuando se detenga el vehículo para evitar así un accidente provocado por el manejo y manipulación simultáneo de la conducción del carro y atención al celular.
Por favor, apague su teléfono celular en los teatros, cines, iglesias, salas de espera, bibliotecas, bancos, restaurantes y en general, en aquellos lugares, no sólo donde está reglamentariamente prohibido sino donde se sabe que el uso del mismo puede interrumpir, alterar y perturbar.