Centroamérica no puede seguir siendo la isla solitaria y triste donde las mujeres esperan el regreso de sus Ulises, dijo este martes Moisés Pascual, escritor panameño galardonado con el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró en la sección Poesía, en un magistral discurso a la sombra de los árboles, mientras el sol se iba a acostar y la luna se vestía con su mejor rostro para ser testigo del recital que tuvo lugar el miércoles, en el marco del Congreso Internacional de Literatura Centroamericana, en la Universidad Tecnológica de Panamá, UTP, avalado por al Universidad Purdue Calumet y la Asociación de Escritores de Panamá.
Pascual instó a sus colegas de las letras a potenciar y construir la imagen de Centroamérica, la multiétnica, polifacética y pluricultural de la cual, se según se lamentó y reclamó, a Panamá la han excluido, “por razones egoístas, como si fuéramos Alicia en el País de las Maravillas”.
Pero, agregó. “ Panamá está allí”, en Centroamérica, “con dolor y orgullo, con su Canal, sus mall, su deuda externa, su gente, su fútbol... con la riqueza de sus sueños”.
Él abriga la esperanza de que en esta región “vida y literatura se fundan como metales para llegar a ser una fiesta de todos” y aboga por una literatura justa, libre, democrática, después de siglos de rapiña, piratería, hambre, demagogia y populismo.
Opina que “escribir hoy en Centraomérica es un oficio injusto, solitario, al riesgo de la muerte, pero lleno de alegrías”.
Añadió que “también los escritores tenemos nuestra trinchera” y llegó el momento de que empuñen “las plumas como armas”, para recuperar este mapa, para armar el rompecabezas y unir a Centroamérica que en las letras se descubre a sí misma, pues está “olvidada bajo la lava de la desmemoria”.
La literatura Centroamericana debe estar comprometida con la palabra, pero también con la vida, dijo.
“Nuestra literatura no puede seguir siendo esa cenicienta, esa olvidada, como un centroamericano más...”
Destacó que a nuestra literatura le urge una valorización de fondo, un lanzamiento, un redescubrimiento para que ocupe el sitial que le corresponde en el mundo contemporáneo a nivel mundial, como ha ocurrido con las literaturas de otras latitudes.
Planteó que hay que visibilizar la literatura regional, que hace falta por parte de los gobiernos una política más decidida de apoyo a la literatura de los países centroamericanos, “para que no sigamos en las filas de Bellos ofendidos”.