Con la era de la informática podemos desde la comodidad de nuestra casa hacer compras, enterarnos de las últimas noticias, ver conciertos y, por qué no, buscar el amor. Los sitios para buscar pareja se cuentan por miles y las salas de chat para el romance son igualmente abundantes.
Hasta hace poco yo estaba peleada con la informática y la tecnología; ni siquiera toleraba los juegos de video, pero de pronto mi actitud cambió y como quien da sus primeros pasos, abrí una cuenta de correo y por curiosidad entré a una sala de chat.
Lo que encontré fue todo un mundo hasta ese entonces desconocido para mí, tuve galanes a montones, conocí a chicas geniales e insulté a muchos atorrantes.
NO TODO LO QUE BRILLA...
Un profesor universitario, que considero muy sabio, solía decir que la gente no es tan mala como la pintan sino peor, y a continuación les daré ejemplos.
Una amiga ilusionada me contó que estaba loca de amor por un chico que había conocido en la red. Según explicaba ella, él era extranjero, muy dulce y sabía cocinar. El, por su parte, se describía como gordito; era tan perfecto, que a mi amiga, melindrosa en sus gustos masculinos, no le importó.
Se citaron en un restaurante de la localidad, porque ella ya no aguantaba estar lejos de ese hombre que la tenía loca de amor por sus detalles y por su delicioso acento extranjero. Ella dijo que iría con un traje sastre beige y él con un jeans negro y camisa a cuadros azules. Cuando la damisela enamorada entró al lugar, casi cae de bruces al ver que su galán de internet pesaba como 300 libras y era redondo como un tamborín. Disimuló como pudo su asombro y sus llamadas telefónicas se espaciaron cada vez más y más. Fue cruel, pero ni toda la dulzura del mundo pudo unir estas dos almas que aparentemente eran una para la otra.
Otra amiga recibió un e-mail de un puertorriqueño (y dale con los extranjeros), en su próxima misiva el susodicho le dijo que vendría a Panamá. Estaba emocionadísima, eligió con cuidado su vestido y esperó la llamada de aquél quien se hospedaba, para acabar de deslumbrarla, en un lujoso hotel de la localidad. El día de la cita no pudieron verse por motivos de trabajo de él, pero al día siguiente se vieron por espacio de media hora, ella estaba fascinada con su boricua.
Mantuvieron comunicación vía correo electrónico, pero cuál sería su sorpresa cuando hablando con una amiga se dio cuenta de que las dos suspiraban por el mismo “puertorro”; el bandido citó a su amiga y la plantó.
UNA DE CAL Y UNA DE ARENA
A la par de estas tristes historias, hay muchas personas que tienen buenos amigos en la red o que han encontrado el amor en ella. Yo tengo un amigo venezolano llamado Jorge, es genial y divertido, y aunque me lleva once años, tenemos mucho en común y nos llevamos muy bien.
En los casos de relaciones en el ciberespacio yo no soy tan escéptica, considero que quienes están predestinados, se encuentran aunque sea en este medio tan inusual. Este es el caso de Itza de Murray, quien se escribió mucho tiempo por internet con varias personas, conoció diferentes culturas y diferentes tipos de hombre, pero admite que cuando conoció a uno en especial, hicieron “click” y al poco tiempo él le pidió su número de teléfono y la llamaba tres o cuatro veces al día.
Itza cuenta que cuando fue a encontrarse con su “ciberamor” se sentía feliz. l bajó del avión con un muñeco de peluche en la mano, le había contado a todos los pasajeros que venían con él, que se encontraría con su novia en Panamá. Itza reveló que su encuentro fue como si fueran unos chiquillos, ella tiene 51años y Gerard 60.
Tenían planes de casarse y permanecer cada uno en su país hasta que organizaran sus asuntos, pero se vieron y no pudieron separarse. Ya tienen un año de casados.
A raíz de su feliz experiencia creó “El Rincón de Almas Gemelas”, que describe como el rinconcito donde las almitas gemelas van a buscar a su parejita, actualmente tiene 57 inscritos que buscan el amor. Para formar parte de éste, deben llevar su fotografía y dar todos las características personales y las que se busca en la persona amada.
Itza recalca la importancia de la sinceridad, porque en ésta va el éxito de las relaciones. La inscripción son veinte balboas para lo que define como un trabajo de amor, ya que no le resulta lucrativo. La mayoría de las inscritas en su agencia quieren conocer a extranjeros, porque consideran que tienen mejor corazón que los nacionales, ¿será verdad?
Lo que puedo asegurar es que el amor es un sentimiento maravilloso y que todos tenemos necesidad de ser amados o amadas, y si el internet nos amplía las posibilidades de encontrarlo, ¡Bendito sea!