La nueva imagen sensual de la cantante ha provocado controversia en Estados Unidos. Pero la estadounidense, de padre ecuatoriano, desestima las críticas y dice que a los 21 años tiene derecho a cambiar de estilo, guste o no guste a la gente. Tiene 21 años y 23 millones de discos vendidos en todo el mundo. A pesar de eso o precisamente por eso mismo, la cantante estadounidense Christina Aguilera ha decidido dar un cambio drástico a su imagen.
La nueva "Xtina", como es el seudónimo que ha adoptado, es una mujer sensual, extravagante, provocadora, con tatuajes, argollas en las orejas, con poca o casi nada de ropa y con actuaciones en un vídeo que rayan lo pornográfico.
Christina Aguilera, de padre ecuatoriano y madre irlandesa, no se ha dejado apabullar por las críticas que le han llovido en Estados Unidos y ha reaccionado de una forma desafiante: "He cambiado y a los que no les guste el vídeo, que no lo vean, así de simple", dijo a la cadena ABC, en una entrevista en la que manifestó sentirse a gusto con su sensualidad.
Los críticos musicales se preguntan qué es lo que ha pasado con Christina Aguilera, una joven cantante, con una extraordinaria voz y una carrera ya consagrada por el éxito para que adopte este riesgo de cambio de imagen. Y la respuesta de Aguilera, una y otra vez, es la misma: "Estoy creciendo y evolucionando".