¡QUEDÉ estupefacto! Me diagnosticaron "ciberestrés". "Se me habían fundido los cables", pensó inmediatamente Pedro Labarta, al escuchar detenidamente al doctor, quien rebuscó un término moderno y hasta tecnológico para darle un nombre a sus dolencias.
El psicólogo Jaime Ríos fue enfático. "La respuesta a esa interminables punzadas en la espalda, rigidez de cuello, dolores de cabeza y de cintura, tienen que ver con su trabajo, con el tiempo que pasa frente al computador".
Los médicos han comenzado a mencionar el "ciberestrés" como un mal ligado a los avances tecnológicos que están produciendo muchos cambios en todos los niveles de la sociedad.
Para el Dr. Ríos, el ser humano ha tenido que adaptarse de forma compulsiva para poder adecuarse a estos cambios. Existen individuos con mayor capacidad de adaptabilidad que otros, por consiguiente, hay personas menos estresadas que otras.
El "ciberestrés" es la manifestación psicológica y fisiológica de un individuo frente a presiones tanto externas como internas. En este caso especial, está relacionado con el quehacer diario frente a un computador o algún otro artefacto de alta tecnología.
Es cierto que en todas las épocas el hombre estuvo sometido a preocupaciones, a sentir angustia, miedo, frustración, falta de control de situaciones, sobrecarga de actividades y demás.
Podría decirse, que el desequilibrio que siente el hombre, de nuestros tiempos entre tener que enfrentar cotidianamente situaciones a resolver, sean o no conflictivas y su poder de adaptación a tales hechos, es lo que le hará sentir mayor o menor estrés. La tecnología nos ayuda con la carga emocional, pero en algunos casos, nuestro cuerpo se siente impactado por su efecto. Antes las cosas eran más sencillas, hoy día, está llena de complejidades.
El positivo, que es aquél que nos provee de vitalidad y energía para confrontar y resolver las situaciones que se plantean en cada día de nuestra existencia. Y el negativo, que es el que nos agobia, que nos tortura emocional y físicamente ante cada desafío que se nos presenta.
La mente juega un papel preponderante. De hecho podemos tener una percepción pesimista u optimista de una situación, y cada persona vivencia de manera diferente un mismo hecho. Unas como un desafío a resolver, otras, como un conflicto a padecer.
La reacción del "ciberestrés" en nuestro cuerpo, se manifiesta de diversas formas en cada individuo. Por un lado, una excesiva tensión nos produce cansancio, rigidez en los diferentes grupos musculares, nos provoca contracturas, dolores de cabeza, espasmos musculares, insomnio y más.
Algunas tienden a bajar de peso por una deficiente alimentación y otras comen sin control.
En casos extremos, hay quienes recurren al tabaco y al alcohol para liberarse de tensiones, pero no sólo los efectos son pasajeros, son también nocivos para el organismo.
En el plano emocional, reaccionamos con sentimientos de angustia, frustración, miedo a lo que nos deparará el futuro, ansiedad, fatiga mental; la sobrecarga nos hace estallar tanto por falta de tiempo como por exceso de responsabilidades, y la depresión, y otras manifestaciones.
"Ciberestrés", la otra cara de la tecnología
Ahora el lenguaje de los médicos va de la mano con los avances tecnológicos. La nueva terminología nos hace parecer robóticos.