Tan Hualiang, dueño de un restaurante de comida cantonesa en Pekín, fue condenado a cinco años y medio de prisión y una multa de 5.000 yuanes (120 dólares) por servir carne de animales en peligro de extinción en su establecimiento, informaron los medios de comunicación estatales.
El pasado 13 de noviembre fue detenido con las manos en la masa, cuando se disponía a cocinar cuatro cobras, un lagarto y dos pangolines -mamíferos que se enrollan y forman una bola cuando son atacados- que había comprado en el mercado negro.