Amamantar frecuentemente. Una vez que la leche haya bajado, es muy importante tratar de no pasar grandes períodos sin que el bebé se prenda al pecho, esto evitará dolores molestos en la mama y además mantiene un buen nivel de producción de leche, ya que mientras más amamantes más leche tendrás.
Extracción de leche. Si tienes más leche de la que tu niño puede mamar, extraigala con un sacaleche y colóquela en biberones para congelar.
Rotación en las mamadas. Es muy importante a que no se acostumbre a mamar de un solo pezón, haz que vacíe un pecho primero y luego el otro. Esto además es importante ya que en la mamada del mismo pecho la leche cambia su composición, volviéndose más rica en grasa al final, por lo que es importante que tu bebé tome de esta leche (segunda leche).
Posición del bebé. Variar la posición del bebé también puede ayudar. Trata de que tome el pecho sentado en tus muslos, a tu lado o bien recostados en la cama, en posiciones que les resulten cómodas para ambos, bien pegado a ti y panza con panza.
Limpieza. Es recomendable la limpieza de tus pezones, para esto es importante que los limpies solamente con agua y luego dejarlos secar al aire libre o al sol.
Durante el embarazo se produce un desplazamiento normal del centro de gravedad del cuerpo, por el aumento de peso, que hace que se resienta la columna vertebral y te provoque molestias en la espalda. El uso de zapatos con tacones altos te obliga a mantener un mayor equilibrio del cuerpo, forzando tu columna y provocando el consiguiente aumento del malestar.
Los zapatos y el calzado deportivo siempre deberán sujetar con suavidad tu pie, sin apretarlo, para evitar que aumente la habitual hinchazón de tus pies durante este período. Debes eludir los materiales sintéticos.
Durante el verano usa preferentemente modelos abiertos, que mantengan frescos tus pies.
Si utilizas calcetines, deben ser preferentemente de algodón, holgados y ligeros.
Si son altos, hasta por debajo de la rodilla, deberás vigilar que la banda elástica que los sostiene no te apriete mucho, ya que impedirá la normal circulación sanguínea de tus piernas y facilitaría la aparición de várices.