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Cine, arte y Francia


Generalmente cuando se asocia el cine con Francia, vienen a la mente seguros referentes: Los hermanos Lumière, el cine de autor, la libertad de creación y una pasión arrebatadora del mundo hacia lo que se conoce como el buen cine francés, aquél que desde hace más de cien años entrega títulos inolvidables para generaciones y generaciones de todos los continentes.
Todos los mejores realizadores el mundo han asegurado haber tenido alguna influencia del cine francés, a través de sus presentaciones en circuitos comerciales, retrospectivas, ciclos, festivales, televisión, vídeo o sus más novedosas propuestas tecnológicas.
Año tras año, se producen en Francia un centenar de películas, lo que la sitúa a la cabeza de los países gracias a su siempre vigente producción. De estos filmes, una minoría sobresaliente entra en el renglón del buen cine francés, aquél que se destaca en festivales, se llena de aplausos, se contagia con el boca a boca del público en los cafés o salones de conferencias literarias... pero, ¿qué hay de la chatarra hollywoodera, la de la acción dura y descerebrada?
La respuesta se la dejo a Luc Besson, un ícono de la cultura trash, del maniqueísmo sexista, primo hermano de la subcultura videoclipera y falto de prejuicios a la hora de entregar proyectos cinematográficos.
No se le había visto dirigiendo luego del absoluto fracaso de su épic de Juana de Arco, aunque el próximo año filmará Semper Occultus, junto con Michael Hurst y Daisy Scarlett, una aventura de acción muy al estilo de Besson, quien desde su adolescencia no ocultaba que su gran pasión era hacer películas como las de Steven Spielberg o Stanly Kubick.
Luc Besson se hizo famoso desde que realizara su primer largometraje, El último combate, en 1983. Luego hizo Subway, la subvalorada Azul profundo y su consagración, Nikita, en 1989. Luego del éxito de Nikita realiza su mejor trabajo, El Profesional, para después entregarse de lleno al mundo de la acción sin justificación moral, dotada de estricta filosofía barata dando como resultado la entretenida El quinto elemento y finalmente su incomprendida película protagonizada por Milla Jovovich.
Más allá de su talento como director, su fama se hizo más notoria en el rubro de la producción, descubriendo que el público francés también ama el cine chatarra. Besson se hace de productoras, distribuidoras, firmas publicitarias, estudios de post producción digital, editoriales, discográficas e inicia colaboraciones muy cercanas con realizadores valientes que dedicaran su instante creativo para ofrecerle al público el cine de goles, choques y balazos, estallidos, bofetadas y persecuciones, ese cine típico de los "americans".
Ciertamente, el cine francés es recordado a través de más de cien años de inolvidables filmes, pero quienes adoramos las películas de acción tenemos que reconocer que en Francia existe gente como Besson entregando con placer aquella buena chatarra hollywoodera de soda y mucho "pop corn".


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159435
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América