Cuando “El Artista” se presentó en el festival de Cannes –el más importante del mundo– de 2011, como parte de la competencia oficial, sorprendió a todos. Ganó cierto prestigio cuando su protagonista Jean Dujardin obtuvo el premio al mejor actor. A partir de allí, comenzó un recorrido por los festivales arrasando con más de 45 premios que podría coronarse el próximo 26, cuando la entrega de los Oscar, para los que tiene 10 nominaciones.
No es para menos; es un filme distinto, más que una película ya un acontecimiento. Es en blanco y negro, muda, no posee diálogos y todo es armado y parodiado como eran las películas al final de los años 20, la época de oro del cine clásico norteamericano, antes del gran cambio que fue el paso al cine sonoro. El público la adora y la crítica también, aunque algunos señalan que no es la joya que todos creen.

“El Artista” relata la historia de George Valentin, un actor triunfante del cine mudo (con todos los clisés de estrella, los modismos y el egocentrismo de un artista de su época) que ve caer su mundo cuando no desea pasar del cine mudo al sonoro. Mientras su carrera va en picada, la de Peppy Miller –una joven que por casualidad tiene el toque de suerte para entrar en el mundo del espectáculo– comienza a desarrollarse. La hermosa actriz Bérénice Bejo (esposa en la vida real del director) aporta una excelente actuación con toda su frescura.
El filme se encuentra en la línea de “La Invención de Hugo Cabret” (que se estrenará la próxima semana), ya que como la realización de Martin Scorsese en 3D, homenajea al cine con un halo de melancolía muy especial.

“El Artista” comienza de la mejor manera, ya que se ve una película muda, en blanco y negro y no es otra escena que un cine, mientras sus participantes permanecen por detrás de la pantalla, viendo la película al revés y esperando la reacción del público que en ese cine-teatro (de esos que casi ya no existen) disfrutan el filme musicalizado con una orquesta en vivo.
El realizador francés Michel Hazanavicius –que fue a su vez guionista del filme– pide un compromiso al espectador, que debe estar atento y seguir sin escuchar diálogos de lo que sucede. Debe ser activo. En la cinta habrá homenajes de todo tipo, desde los más explícitos a los más ocultos: por allí se ve incluso al actor principal de “La Naranja Mecánica”, Malcolm McDowell.
El amor atraviesa toda la trama, y está en la base del filme. Del mismo modo que el orgullo y la capacidad del hombre de adaptarse a nuevas situaciones.
Aparte de los protagonistas mencionados, existen otros grandes actores que fueron parte de esta coproducción franco-belga, como John Goodman, James Cromwell y Penelope Ann Miller.
El humor, en su faceta Slapstick (comedia física), es un agregado más a esta genial obra –el perro de George será un aliado en las buenas y malas– que, pese a relatar una época tan triste como la primera gran crisis capitalista fue también un período lleno de posibilidades para el séptimo arte, que con el sonido cambió para siempre.
“El Artista”, pese a sobrarle algunos minutos, es el tipo de película que no puede dejar de ser vista por ningún amante del cine, que hará recordar al espectador el porqué de tan hermoso arte.
Recuadro.
Michel Hazanavicius es un director conocido previamente por su serie de sátiras a las películas de espionaje del estilo James Bond (“El Cairo: nido de espías” y “Perdido en Río”), protagonizadas por el agente secreto OSS 117: Jean Dujardin, en quien volvió a confiar como protagonista para “El Artista”.
Después del gran recorrido por los diversos festivales del mundo, Hazanavicius trabaja ahora en la posproducción de “Les Infidèles”, una comedia sobre la infidelidad masculina y sus variantes, también con Jean Dujardin, con fecha prevista de estreno para mediados de año.