Joel Fonseca nunca fue la persona más responsable de su barrio. A sus 28 años vive con su padre y su única motivación para despertarse en la mañana es tocar guitarra y beber cerveza. Pero en este día su ajetreada rutina será interrumpida cuando su hermana mayor le pide que cuide a su hijo.
No muy entusiasmado al respecto, Joel acepta la tarea pero las cosas se le complican cuando el niño desaparece de la casa sin dejar rastro. Entonces se ve forzado a emprender una intensa búsqueda por el barrio que lo vio crecer.
En su recorrido se encontrará con viejos amigos, enemigos, ex novias, policías y criminales, que de alguna manera forman parte de su pasado. Poco a poco, estos encuentros le harán caer en cuenta de que sigue siendo el mismo holgazán que era hace 10 años.