La vida se hace más llevadera para pobladores y pobladoras del hogar terrenal gracias a que existen personas que se preocupan por mantener vivas las buenas relaciones interpersonales y cooperar para el bienestar común, porque su visión les permite mostrar empatía e ir sembrando simpatía en su recorrido por la vida.
En el plano personal y profesional, Don Joaquín J. Vallarino Jr., es un triunfador. Binequerido por su don de gente, sencillez, espíritu de colaboración, este empresario es un hombre de acción que trabaja con honestidad por un Panamá mejor.
Nacido en la ciudad de Panamá el 9 de mayor de 1921 y educado en el Colegio La Salle con estudios superiores en prestigiosas academias y universidades de los Estados Unidos, don Joaquín José Vallarino Espinosa desde muy joven incursionó en el mundo de los negocios.
El siempre ha creído que mientras más se invierta en el país y en el recurso humano, mayores probabilidades de pleno desarrollo existen, porque la gente hace a las naciones. Y, gente bien preparada es lo que necesita Panamá, por cuanto como empresario al momento de la apertura y administración de empresas como Coca Cola de Panamá, un aspecto al que presta mucha atención es al factor humano.
Ha sabido intercalar en su agenda las actividades empresariales, tareas de proyección social y la vida personal. Demostrando con ello, que, es cierto esto de que tiempo hay, lo que hace que a unos rinda más que a otros es la forma de administrarlo.
George Thomas, que se cuentan entre sus amigos y colaboradores, en una nota que sobre Don Joaquín escribió hace unos años, con motivo del homenaje que se rendía a este industrial a quien se condecoró con la Orden Manuel Amador Guerrero por sus aportes al país, expresaba entre otras cosas que siendo muy joven "se incorporó de inmediato al proceso de industrialización en nuestro medio con la creación de Industrias Panamá Boston, primero, y luego con la Cervecería Barú-Panamá. En todas ellas alentó el espíritu de superación y el esfuerzo tecnificador y modernizador tanto de las propias empresas como de sus trabajadores. Nuevas iniciativas lo llevaron a la Presidencia del Banco de Desarrollo Industriales (DISA) y a la Presidencia Continental del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICYP)."
En su destacada trayectoria como empresario, Don Joaquín J. Vallarino Jr., ha sido en varias oportunidades Presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP) y fue fundador de organismos como la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE) y ANDE, que cumplen un preponderante papel en el fomento de la inversión, desarrollo de proyectos y promoción del capital humano.
Asimismo, también este destacado panameño ha dejado su huella en la Comisión del Canal de Panamá, como miembro de su Junta Directiva y como Presidente de la Comisión Presidencial que elaboró los anteproyectos constitucionales y legales sobre el canal interoceánico y su operación.
Al aprecio, respeto y admiración de que goza en todos los sectores de la comunidad nacional, se suman también el reconocimiento internacional.
Ha sido honrado con varias distinciones, entre las que se destacan, como lo dijimos previamente, la Orden Manuel Amador Guerrero y el Premio Aristides Romero. Además, el Consejo Municipal de Panamá le otorgó la Orden Municipal.
En el plano personal, su familia juega un rol importantísimo. Procura dedicarle el tiempo que ésta se merece, por muy ocupado que esté.
Don Joaquín J. Vallarino, Jr., es de esas personas que sabe cultivar las buenas relaciones interpersonales, que valora la amistad, el respeto, reconoce los méritos y talentos de sus congéneres, tiene tiempo y espacio en su agenda para atender los pequeños detalles que hacen que los días tengan un brillo especial. Y es que precisamente son los detalles los que pueden hacer la gran diferencia.
Ya que tocamos el punto de los detalles, creemos conveniente cerrar este escrito precisamente con unas reflexiones suyas sobre el particular: "Como empresario algo he aprendido sobre el valor de los detalles. Son los detalles los que contribuyen de manera importante a que las ideas se conviertan en realidad".
Y vaya si aplica esto de la cultura de los detalles, porque su caballerosidad, sencillez y sonrisa cordial son una bienvenida a sentirse cómodo en un mundo en donde la gente anda tan apurada y concentrada en preocupaciones a veces banales que se ha olvidado de sonreír. Y la vida es tan corta que cualquier oportunidad de sonreír que desperdiciamos es como privar del agua a un sediento. Hay tanta gente que se regocijaría con una sonrisa, para paliar los temporales cotidianos.