Variedades

Coiba: De centro penal a refugio de vida silvestre


En Panamá existe un lugar donde, irónicamente, la belleza natural se mantiene por la presencia humana: el Parque Nacional Coiba. Según estudios científicos recientes el 90% de sus bosques son primarios (es decir, no intervenidos) - a pesar de la accesibilidad por mar que usualmente hubiera fomentado la extracción maderera y de otros recursos, esta reserva es una de las más atractivas para actividades ecoturísticas a nivel nacional.
El Parque Nacional Coiba está ubicado en el sector pacífico panameño, en el extremo suroriental del golfo de Chiriquí, hacia el golfo de Montijo en la provincia de Veraguas. Ocupa un área de 270 mil 125 hectáreas, con 240 kilómetros de costas y 216 mil 543 hectáreas de zonas marinas. Hay más de 20 mil hectáreas de bosques, además de costas, manglares, playas e islas originadas por actividad volcánica y tectónica, en su mayoría en estado natural. Las llanuras costeras predominan en el norte y sureste de la isla.
Coiba presenta un mínimo deterioro ambiental, debido al establecimiento de un centro penal desde 1919. Fue creado como parque mediante resolución N.J.D. 021 del 17 de diciembre de 1991, solicitado en un inicio al gobierno nacional del entonces presidente Guillermo Endara, por la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON).
Desde la creación de esta reserva, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) ha colaborado en la realización de estudios científicos de la flora y fauna, elaborando un plan de manejo adecuado de esta zona protegida. Igualmente, ANCON brindó apoyo científico y técnico a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) para la evaluación ecológica preliminar y establecer formalmente el Parque.
ARRECIFES CORALINOS
Coiba posee una extensión de más de 145 hectáreas de arrecifes coralinos. De estos, el mayor se encuentra en la bahía de Damas y constituye el más grande del pacífico costero americano. Alberga a singulares peces del género Blenius y se han identificado 69 especies de peces marinos y más de 70 especies entre equinodermos, moluscos y crustáceos.
Es importante mencionar la presencia del tiburón punta blanca (Trienodon obesus), el pez loro bicolor (Scarus subroviolaceus). Igualmente habita la morena zebra (Gymnomuraena zebra) el ángel rey (Holocanthus passer), así como la estrella de mar, conocida como corona de espinas, un depredador que se alimenta únicamente de los corales.
ISLAS
Coiba, con 50 mil 134 hectáreas, es la isla más grande de esta reserva. Encontramos otras ínsulas de menor tamaño como Jicaron, Jicarita, Pájaros, Brincao, Coibita, Canal de Afuera y Afuerita y la impresionante isla Granito de Oro, sitio preferido de exploraciones submarinas. Es uno de los más importantes ecosistemas marinos e insulares del país.
La abundancia de peces de la isla Coiba, mueve una importante actividad pesquera en sus cercanías. Además, por las corrientes marinas que se acercan a esta hermosa isla se observan con frecuencia, especies de cetáceos como la enorme ballena jorobada o yubarta (Megaptera novaeangliae), el delfín moteado tropical (Stenella attenuata), el delfín mular (Tursiops truncatus) y las impresionantes orcas (Orcinus orca), aparte de otros cetáceos que ocasionalmente surcan las aguas. A raíz de esto, en Coiba se está creando un museo para la exhibición de esqueletos marinos de ballenas y delfines que han quedado varados y fallecidos en el golfo de Montijo.
Este paraíso insular posee valor histórico por las instalaciones del penal, cuyo campamento principal tiene una pista de aterrizaje que también es utilizada ocasionalmente por turistas provenientes de diversos partes del mundo.
Coiba es un área de difícil acceso. Para llegar hasta allá, es necesario viajar hasta la provincia de Veraguas, trasladarse a Puerto Mutis en Montijo y, por vía acuática, emprender el trayecto de dos horas de navegación hasta la isla.
Sin lugar a dudas, Coiba es un sitio que pasa de un centro penal a una zona de refugio silvestre y marino que ofrece a sus visitantes un espectáculo ecológico que vale la pena conocer.
UNA RESERVA NATURAL
Con una precipitación anual que promedia unos 3.483 milímetros - numerosos ríos y extensas quebradas de agua dulce recorren las entrañas de Coiba, además de importantes bosques húmedos tropicales.
Por su característica insular, Coiba no presenta una gran diversidad de fauna, aunque si muestra un grado de presencia de especies endémicas (únicas del lugar) de gran valor científico para los que estudian el proceso evolutivo y la propagación natural de las especies, proceso que los investigadores han empezado a catalogar detalladamente.
La isla es refugio de 147 especies de aves, entre las que se destaca la famosa Tángara pechiroja, especies endémicas como el Colaespina de Coiba (Cranioleuca dissita), mamíferos como el Ñeque de coiba (Dasyprocta coibensi) y 39 especies de anfibios y reptiles. Pueden observarse con facilidad aves como el Aguila Crestada (Morphnus guianensis), el colibri gorgizafiro (Lepidopyga coeruleogularis), y abundantes saltarines coludo (Chiroxiphia lanceolata). Además, Coiba posee la única población segura y viable de la Guacamaya Bandera (Ara Macao) que queda en nuestro país.
Los bosques intervenidos, rastrojos, pastizales y cultivos ocupan una extensión minoritaria y son producto de los centros penales establecidos alrededor de la isla.


fecha edicion
old id
6044
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América