Variedades

Comer puede ser divertido


Para muchas madres de familias, nanas o cuidadoras de niños/as, la hora de la comida se convierte casi en una pesadilla y la mesa en un campo de batalla en donde ninguna de las partes quiere ceder.
El propósito de la nutrición es mantener el organismo en buen estado de salud y favorecer el desarrollo integral del individuo. Es decir, tal como afirmó la Dra. Nenna Lung, "hay que ver la nueva cara de la nutrición clínica infantil y del adulto, utilizarla como herramienta preventiva para la disminución de las enfermedades crónicas".
La Dra. Lung, experta nutricionista y docente en la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia, en la II Jornada Científica: "Nutrición Hacia un Nuevo Milenio" de la Asociación de Nutricionistas-Dietistas de Panamá, con el auspicio de Kellogg"s, la semana pasada en Panamá, dictó una charla sobre Hiperlipidemia Infantil.
La conferencia de la Dra. Lung incluyó numerosas recomendaciones para que la hora de comer no se convierta en un calvario para el/la niñ@, máxime si lo que se le quiere dar son alimentos como vegetales, verduras u otros cuyo sabor le desagrada. En esto del rechazo a ciertos alimentos por parte de un/a niñ@, hay que prestar atención a las razones. Puede deberse a falta de apetito, enfermedad, aburrimiento o quizás sea resultado de que no se le enseñó desde más temprana edad a comer variedad o por la forma en que se han preparado. Es más, el rechazo puede ser porque los alimentos no se ven atractivos a su vista.
La experta colombiana planteó la importancia de que tanto lo que el/la niño come (variedad, cantidad, forma de preparación), como el lugar donde come, su estado de ánimo al comer y otros aspectos sean tomados en cuenta por los/las adultos/as. Y con palabras que entienda se le puede explicar las bondades de los alimentos para su cuerpo. Por ejemplo: "crecerás sano/a, no te enfermarás, tendrás la piel y el cabello bonitos, estarás fuerte para luchar contra los microbios...".
El lugar de comer debe ser uno, el comedor, nada de comer en la sala mirando la televisión, ni en el dormitorio, manifestó.
"Apagar la TV y concentrarse en saborear y masticar bien lo que se come", es fundamental, destacó la Dra. Lung, puesto que la digestión empieza en la boca y la salivación de los alimentos es muy importante.
Según las palabras de la conferencista colombiana, al niño/a ni se le debe obligar a comer ni dejarle que decida qué come y qué no, si se sabe que lo que se le da es alimenticio y es para su bienestar. Pero, se debe negociar con él/ella. Preguntarle, por ejemplo: ¿cómo te gusta esto?, ¿Cómo lo preferirías?, y explicarle cómo le beneficiará alimentarse balanceadamente.
Al presentarle los alimentos, hay que tener cuidado en la apariencia de las viandas. Nótese que si hay variedad de alimentos hay colorido y a los/las niños/as les gustan los colores, HASTA EN LA COMIDA. Y es que esto es parte de la motivación.
La comida chatarra puede convertir a sus niños/as en obesos/as o enfermos/as crónicos/as.
Y, ojo con las grasas, si bien hay un nivel de grasa necesario en todo organismo, cuando se excede, el precio que se paga es caro: enfermedad, invalidez y muerte. No haga de sus hijos/as inválidos/as por falta de prevención, por mal nutrición. Enséñeles desde su tierna edad a valorar las propiedades benéficas de cada tipo de nutriente. Mañana se lo agradecerán. Y, comer balanceado sale más barato que curar enfermedades y les ahorra también lágrimas a todos.
Para los/las niños/as que no son "buen diente", es decir, que se muestran renuentes a comer, esto puede ser divertido, si usted o quien cocina se esmera y se ingenia. Inclusive alimentos como vegetales y verduras que no gozan de la aceptación de muchos/as niños/as, puede preparárselos al vapor, en purés, en sopas, bebidas, paletas, helados, asados...
Ahora bien, dice la Dra. Nenna Lung, que hay que practicar lo que se predica. Es decir, mal puede pretender Ud. que la criatura coma alimentos que usted no incluye en su propia dieta o de los que habla con desdén. Mencionó que el/la niño/a aprende con el ejemplo, así que, por favor, nada de actuar como alguien que en frente de su hijo le dijo a la Dra. que "¿yo acaso soy vaca para comer pasto?", refiriéndose a cierto tipo de fibras. Por supuesto que un/a niño/a que escucha este tipo de expresión, no querrá que a él/ella le den lo que otros desprecian.
Es deber de los pediatras y nutricionistas trabajar en equipo y hay mucho daño que se hace a los/las niños/as, por falta de tomar medidas preventivas y por querer alimentarlos más con cantidad que con calidad o sencillamente permitirles o fomentar la alimentación con productos sintéticos, cargados de grasas y aditivos que resultan nocivos para su salud.
Finalmente, madre de familia, padre, abuelo/a, nana, cuidadora, compartan con los niños la hora de la comida y que los temas de sobremesa sean agradables, para que haya un buen ambiente y se facilite la digestión.


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72918
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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