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Comerse las uñas, ms que un sntoma de ansiedad

Es un problema que puede llegar muy lejos a tal punto que el afectado esconda permanentemente sus manos.


UN día, su ansiedad llego a tal extremo que el comerse las uñas le provocó que sus dedos sangraran. Karla de 17 años, es una chica que desde los 3 años adquirió este hábito.
Nunca le tomó importancia, consideraba que era algo normal, "era la manera en que expresaba mi estrés y nervios", dijo. "Mi mamá en ocasiones me ponía un poquito de picante y una que otra cosa que le dijeran, pero nada funcionó".
A Karla esta situación no sólo le ha provocado dolor en los dedos, debido que a veces también se muerde la piel, sino que sus compañeras de escuela hacen mofas de sus manos. "Dicen que tengo dedos de obrero de construcción", expresó con el rostro triste.
Al igual que esta chica son muchas las personas que padecen de onicofagia, como se le conoce a este hábito, considerado un síntoma producto del estrés y la ansiedad.
En ocasiones los padres no le prestan la debida atención. Sin embargo, cuando se vuelve repetitiva es motivo de preocupación y de consulta médica. Generalmente inicia alrededor de los dos años, y de no corregirse, al llegar la etapa escolar suele aumentar, señala la psicóloga Geraldine Emiliani.
La psicóloga, asegura que las razones que llevan a un niño a este hábito, son muchas. Pero, las más comunes se asocian a que el menor esté experimentando ansiedad por alguna situación o un sentimiento interno de malestar, y cuyo síntoma es llevarse las manos a la boca.
También se relaciona a:
1. Estados de preocupación por algo que le aflige, (la llegada de un hermano, el regreso a la escuela, otros).
2. Puede ser que esté tratando de llamar la atención.
3. Influye la manera en que es educado y cuidado en casa. Si suelen regañarlo mucho y estar encima de cada movimiento que haga, su ansiedad aumenta.
4. Si durante el embarazo la futura mamá estuvo intranquila o preocupada, hay más posibilidades de que el niño desarrolle el hábito.
Cabe mencionar que éste inicia en el período de la infancia, ya que los niños son mucho más vulnerables a las situaciones que se presenten en los adultos.
Comerse las uñas es una vía de escape para mantener su autoestima, y dejar a un lado toda la carga emocional que tienen. Aunque todo depende de la personalidad del pequeño.
Además de afectar la parte estética, el comerse las uñas puede provocar otros efectos en la persona.
Según Carolina Peña, cirujano-dentista, además de los dedos sangrantes, los signos más evidentes de esta patología son:
1. Desgaste en el borde de los dientes.
2. Úlceras recurrentes en la encía y labios.
3. Inflamación de la encía y mayor predisposición a las infecciones orales.
4. Deformación de la mordida.
"Es importante que los padres presten la debida atención, así, mientras antes se corrijan, menores serán los daños que puede provocar", señala la dentista.
Además, de los problemas dentales mencionados existen consecuencias como:
1. Provoca pequeñas infecciones por bacterias, virus, hongos o cándidas en la uña.
2. Una de las patologías más frecuentes son los parásitos llamados "oxiuros".
3. Las uñas mordidas y posteriormente ingeridas pueden impactarse en la faringe y producir reacciones inflamatorias.
Si después de cuatro años aún no ha podido corregir el hábito, entonces este ya es un signo de alerta, manifiesta la psicóloga. Mientras que después de 6 años ya debe considerarse un problema serio.
Cuando ya el hábito está arraigado, a partir de cierta edad es difícil de corregir. Para ello se necesita que el afectado asista a sesiones de terapia, las cuales son la mejor arma para liberarse de éste mal hábito.
  • Aplicar en las uñas sustancias como: chile, esmaltes con sabor amargo, o vendas.

  • Algunos pacientes responden bien con técnicas de relajación, yoga, o hipnosis. Todos ayudan en el control del estrés y la ansiedad.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América