El año pasado, la Navidad llegó a Mónaco de la mano de los príncipes Alberto y Charlene. Sin embargo, este año han sido la princesa Carolina y su primogénito los encargados de dar la bienvenida a la época más mágica del año.
Con una sonrisa que delata el gran momento personal que está viviendo, Carolina recorrió las calles del principado escoltada por Andrea Casiraghi.
Madre e hijo inauguraron el precioso mercadillo navideño del Puerto de Hércules. Carolina y Andrea regresaron a su infancia por unos instantes y recibieron el cariño de todos los que se encontraron a su paso.
Además, se convirtieron en espectadores de la representación de un baile tradicional en el que los protagonistas fueron niños.