La imagen de un político es permanentemente evaluada; cada gesto, cada paso, cada palabra los define y les crea una marca que es percibida por las demás personas. Un mínimo error puede ser devastador para su carrera. La imagen integral de un político se mide por su nivel de aceptación, popularidad en las encuestas y principalmente por el resultado en una elección.
Se realiza un estudio de colorimetría y estilo personal para definir los colores y las formas que más le favorecen, pero en el caso de los políticos también se toma en cuenta la psicología de los colores y su efecto psicosocial.
Los aromas, tanto los olores desagradables como los provenientes de la sudoración o el mal aliento, así como el exceso de perfume, cuidado de los dientes, piel y el arreglo del cabello, etc., son parte de la presentación personal. Se realiza una selección de vestimenta y accesorios de acuerdo a la agenda, teniendo en cuenta hora. Muchos necesitan cambiar su vestimenta varias veces al día.