Antes que nada, tenga en cuenta que ayudar a otros es arriesgado. Nuestra ayuda puede no siempre ser bienvenida. Es posible que a veces digamos cosas erradas, pero aún así se puede tratar de ayudar.
He aquí algunas sugerencias:
Esté presente físicamente con él, si es posible, y tóquele la mano o abrácelo.
Concéntrese en las necesidades de él, y no en su propia incomodidad por no tener las respuestas adecuadas. Permítale expresar sus sentimientos. No censure sus emociones.