Variedades

Cómo comportarse en lugares públicos


Dicen que el carácter latino es el culpable del volumen de voz elevado que predomina en nuestro país. El ímpetu hispano está muy bien, pero hay ciertos lugares en los que un poquito de moderación suiza no estaría de más. Hay restaurantes en los que es absolutamente imposible mantener una conversación en un tono normal. A veces, es más fácil hacerlo con los de la mesa de al lado que con los de la nuestra. Las voces impiden incluso que se hable de asuntos interesantes.
Hay que sacrificar una buena tertulia por sonrisas y algún grito de vez en cuando, lo que convierte nuestra conversación en tema público, pues se escuchará con facilidad en todas las mesas vecinas. Es curioso hasta qué punto estamos acostumbrados al bullicio de los restaurantes, que cuando por fin llegamos a uno silencioso, nos desconcierta y pensamos que no tiene ambiente. Pero después, ¡cuánto se agradece!
Recientemente hice un viaje en tren. Mis sanas intenciones eran leer el periódico, adelantar la lectura de la biografía de Gabriel García Márquez comenzada ya no sé hace cuánto tiempo y disfrutar del paisaje, pero se convirtió en un auténtico suplicio. Antes de que el tren arrancara ya estaban sonando los celulares. Algunos pasajeros gritaban, otros discutían inversiones con sus socios y mi vecina no paraba de llamar a su niñera para darle instrucciones de cómo darle el jugo al niño y cómo colocarlo boca abajo para dormir, y por supuesto, más que hablado, gritado a todo volumen. (¿Pero es que no amanecieron juntas en la misma casa?) Un trayecto en transporte público con los pasajeros hablando a gritos como "para los demás", y sin interrupciones, puede volver loco a cualquiera.
En los hospitales hay que ser especialmente discretos con los ruidos. Los enfermos necesitan silencio porque descansan y duermen a cualquier hora y los gritos pueden molestarles innecesariamente.
En los hoteles se escuchan a veces las voces de quienes llegan ruidosamente a horas intempestivas después de pasar una noche de copas, sin consideración a los que duermen normalmente. ? En los cines y salas de espectáculos los comentarios deben ser discretos. ¿A quién no le han "deformado" alguna vez una interesante película, porque los comentarios del vecino se escuchaban más que el diálogo de los actores? ? En las charlas, seminarios o presentaciones, escuche con atención, aunque no le guste el tema (¿si no, para qué fue?
Alguna vez en que me ha tocado ser maestra de ceremonias de alguno de estos eventos, he interrumpido mis palabras para preguntarle a los de atrás si pueden escucharme bien; cuando me contestan que sí, les digo: "ah, porque acá yo los escucho perfectamente". Aunque a algunos pueda parecerle una grosería, lo cierto es que entonces reina el silencio...el que debió imperar desde el principio.


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118185
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América