Para explicar qué es comunicación hay muchas definiciones en los diccionarios, y esta es una de ellas: "es el intercambio de ideas, informaciones, actitudes, pensamientos y opiniones entre los seres humanos".
¿Y qué es credibilidad? Según el diccionario, es la "cualidad de creíble", y "creíble" es "que puede o merece ser creído". Entonces, tener credibilidad es el poder de convencer a los demás de que lo que comunicamos es digno de confianza.
El éxito personal, el profesional y el laboral estriban en este concepto, porque quien lo tiene puede llegar a desplegar una poderosa influencia sobre las decisiones de los demás.
He aquí algunos consejos:
Use evidencias. Es un hecho probado que "una evidencia dice más que mil palabras". Cuando se comunique con otras personas procure presentar pruebas que respalden sus ideas. La credibilidad no se logra con las emociones, sino con la razón, así que no se deje dominar por aquellas. Las evidencias le ayudarán en este propósito.
Pero para que las evidencias tengan un buen coste, deben ser:
Comprobables: Que se puedan probar fácilmente y que sean de fácil comprensión para los demás
Objetivas: que sean palpables, que se puedan tocar, ver, olfatear, oír o paladear para fortificar la credibilidad de lo que quiere comunicar.
Acertadas: adecuadas al momento, que estén vigentes. Si usa como evidencia algo de hace mucho tiempo, seguramente ya perdió su credibilidad.
Las evidencias pueden ser además de varios tipos:
Evidencia física: materiales, fotos, mapas.
Evidencia testimonial: derivada de personas relacionadas con el tema que se está comunicando.
Evidencia gráfico: cheques, facturas, contratos.
Evidencia analítica: datos comparativos, fechas, estadísticas.
Una de las mejores armas para la buena comunicación es "saber escuchar atentamente". Si usted lo hace, entenderá bien y le será más fácil comunicarse para fortalecer su credibilidad.
Si desea desarrollar una buena comunicación, con credibilidad, siga estas recomendaciones:
Hable menos y escuche más. Si habla mucho no podrá escuchar debidamente. ¡Deje hablar a los demás!
Concéntrese en sus palabras y en sus gestos, y escuche a los demás sin prejuicios de ningún tipo. No juzgue a nadie si usted no es juez.
Utilice un lenguaje corporal correcto.
No llegue a una conclusión o suposición demasiado rápido si no tiene todos los elementos de juicio necesarios para hacerlo bien.
No interrumpa a los demás cuando estén hablando, no les termine sus oraciones o sus ideas, ni se adelante a contestar antes de tiempo.
Escuche con empatía.
Mire a los ojos de la otra persona.
¡Sonría!
Use interjecciones como: "Claro", "Bueno", "Ajá", "Seguro"; esto indica que está escuchando.
No diga frases como ¿Me sigues? Suena ridículo y no tiene sentido, no está participando en una maratón o en una caminata.
Comente o repita parte de lo que dice el otro para verificar que comprende lo que le están contando.
Para estimular la conversación haga preguntas y obtendrá más información para dar respuestas congruentes.
No olvide las sabias palabras del gran político y escritor británico Winston Churchill, una de las figuras más importantes del siglo XX: "Se necesita coraje para pararse y hablar. Pero mucho más para sentarse y escuchar".
Practíquelo, y el éxito de su comunicación estará en sus manos. (*)La autora es Consultora de Etiqueta, Imagen y Protocolo.