El alcohol y la soledad definitivamente que son malos consejeros.
En varias de las situaciones que se presentan en la comedia, las protagonistas tratan de emborracharse para sacudirse la frustración que las hiere en su amor propio, pero flaco favor se hacen. No solo se aviva, sino que también pierden la noción de lo que dicen y de lo que hacen. No llegarán, quizás a la etapa del cerdo (pasan por la del mono, el tigre y el loro). En la vida real si hay muchas que llegan a ese extremo cuando sufren de mal de amores.