Es importante que apliques tu labial con una brocha pequeña, esto hace que el resultado sea más parejo.
Seguidamente, aprieta tus labios en un pedazo de papel y posteriormente aplica otra capa de labial. Nuevamente aprieta tus labios cerrándolos alrededor de uno de tus dedos, tirándolo rápidamente hacia fuera de tu boca. El exceso se pegará en el dedo en vez de los dientes.
Si pones en práctica los consejos antes brindados, maquillar tus labios ya no será un problema.