Los niños son los más afectados, tanto los que pierden a sus padres y forma de vida, como quienes ven desaparecer su tranquilidad y alegría infantil en la angustiosa espera. Conversamos con la psicóloga clínica Ana Elisa Villalaz, quien nos explicó cómo lograr que nuestros hijos no sean otras víctimas de la guerra. Los adultos no debemos evitar el tema, por el contrario, es nuestro deber explicarles a los niños lo que está ocurriendo.
Pensemos primero qué preguntas nos pueden hacer para tener por anticipado sus respuestas. Sus preguntas pudieran ser ¿Por qué estamos en guerra?, ¿Va a haber guerra aquí también?, ¿Conoces a alguien que esté en la guerra?, ¿Ustedes y yo tenemos que ir a pelear? o ¿Vamos a morir?
Villalaz sugirió abrir el tema de conversación en los momentos que consideremos apropiados o cuando el niño hable al respecto. Exploremos qué saben nuestros hijos acerca de lo que está ocurriendo, qué han visto y escuchado, cómo se lo explican, qué conclusiones han sacado y cómo se sienten al respecto.
La forma en que ellos perciben la guerra varía según la etapa del desarrollo en la que se encuentran y sus características personales. Por ejemplo, si se trata de un niño menor de 5 años no distinguirá entre la fantasía y la realidad. Las respuestas que debemos darles deben ser muy sencillas, conviene también regular el tiempo en que los pequeños están expuestos a la televisión para limitar la cantidad de información que puedan recibir.
Un niño o niña entre los 6 y los 11 años ya tiene un razonamiento más concreto, necesita explicaciones que estén relacionadas con la realidad de lo que está pasando. Los mayores de 12 años tienen un nivel de pensamiento más abstracto y requieren respuestas más complejas.
Para saber si nuestros vástagos están siendo afectados, la psicóloga recomendó estar atentos a su modo de actuar y reacciones frente a este tema. Si sufre de pesadillas, se le ve preocupado/a, tiene una conducta especialmente efervescentes o inhibida o si está obsesionado por la guerra, tenemos que buscar ayuda profesional.
Ana Elisa Villalaz calificó como oportuno para hablar con nuestros hijos el momento en el que vemos televisión juntos. Aprovechemos la coyuntura de la guerra para enseñarles los valores de la tolerancia, el respeto hacia los demás, la búsqueda de la solución de los conflictos sin recurrir a la violencia y la solidaridad con quienes pasan por desgracias.
Ejemplos de la vida del infante con que podríamos explicar estos conceptos serían compartir sus juguetes con otros, formar fila para obtener algo, esperar su turno o ceder el paso.
Si le preguntamos su punto de vista y se niega a dar su opinión, tenemos que respetar su deseo y recurrir a actividades de expresión como pintar o contar cuentos para saber lo que está pensando.
"Es importante no ignorar los temores infantiles. Valide y reconozca sus sentimientos. Hable del tema y mantenga una rutina en su vida diaria que le ayude a restaurar su sentido de seguridad", expresó la psicóloga clínica. Para contactar a Ana Elisa Villalaz puede llamar al 261-6551 o escribir al email: anaelisav@hotmail.com.
No deshumanice sus comentarios. "Ojalá los mataran a todos". Sus niños podrían estar escuchando.
No culpe a ninguna de las partes en conflicto.
Fomente la creatividad y los juegos con los niños pequeños. ¿Cómo se siente esta muñeca con la guerra?
Contextualice el hecho. Muestre en un mapa el lugar donde se desarrolla las acciones y nuestro país. Esto lo tranquilizará y le permitirá una mejor comprensión de la situación.
No dé demasiada información. No se puede hablar de todo en una sola conversación.