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¿Cómo saber si te quiere en su cama?


Miradas lascivas, lenguas traviesas, poses sugestivas, un cruce de piernas por aquí y un toquecito por acá. Cuando observas estas señales es casi seguro que habrá acción horizontal. Estos pasos son parte de la coreografía clásica y aburridamente obvia de la danza de apareamiento que muchos y muchas interpretan día a día o noche a noche.
Estos signos dependerán del sitio donde estemos y las intenciones que tengamos. Cuando cae el sol, y las luces de los lugares nocturnos se encienden, empieza la competencia. Al igual que otros mamíferos, los chicos y chicas se miran a distancia, se estudian y deciden hacia quién se dirigirá el ataque.
Algunas y algunos miembros de la manada son más agresivos que otros y emulan ejemplos "hollywoodenses" de seducción. La competencia es dura, por lo que se debe ser rápidos y contundentes. Dirigen intensas miradas, frotan, como quien no quiere la cosa, su cuerpo contra el otro o la otra y realizan toda suerte de gestos sensuales y sexuales.
Las y los más conservadores, o agresivos regenerados por chascos anteriores, utilizan la táctica del contacto visual corto y fijo, que se repite varias veces. Las miradas que se encuentran equivalen a la luz verde. Cuando se "caza" en grupo y se visualiza un prospecto, la lealtad termina y un viaje oportuno al baño o a la barra propiciará el anhelado contacto.
Con la luz del día, cambian un poco las reglas del juego. La clave es ser sutil, más aún, cuando el objeto de nuestro deseo trabaja o estudia a nuestro lado.
Allí se imponen los saludos diarios, los encuentros "casuales", la disponibilidad irrestricta y los pequeños detalles. Cuando alguien nos gusta, las mujeres solemos, consciente o inconscientemente, cambiar el tono de voz al hablar con él, coquetear, tocar o rehuir. Las reacciones varían de una mujer a otra.
Los hombres, por su lado, se convierten en príncipes salvadores prestos a hacer favores, en galanes picantes o en confidentes omnipresentes. Ellos se delatan tocando. Cuando alguien les gusta, tocarán cada vez que puedan.
La psicóloga clínica María Claudia Lamb manifestó que la expresión corporal acompaña a los sentimientos. Esta información ha sido recopilada en innumerables investigaciones. En la mayoría de éstas se observan y cronometran la distancia de las personas, las veces que hacen contacto, las sonrisas y los movimientos corporales. Cuando existe una atracción, hay más cercanía física, sonrisas, miradas a los ojos, juegos con la ropa y el cabello y contactos.
De acuerdo con la especialista, si se trata de algo más que un interés pasajero, hablamos más de nosotros mismos, compartimos temores, mostramos vulnerabilidad frente al otro/a y actuamos tal cual somos, sin fachadas. Sin embargo, advierte distinguir entre amistad profunda e interés romántico, por lo que se debe revisar el contenido de las conversaciones.
"Muchos tenemos el instinto de saber cuándo alguien está haciendo "clic" con uno, esta allí, el asunto es hasta dónde estemos dispuestos a mirarlo", añadió Lamb. Mira hacia adentro y pregúntate cómo te sientes y hasta qué punto consideras que encajan, esa vocecita interior muy raras veces se equivoca.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América