Variedades

¿Cómo se originaron las tarjetas de Navidad?

Año tras año las utilizamos para expresar cariño y afecto a nuestros seres queridos.


SEGURAMENTE usted querrá saber cómo se comenzó a usar este vehículo para expresar su sentir en esta especial fecha.
Cuenta la historia que Sir Henry Cole, en 1843, caballero británico, fundador del Museo Victoria y Alberto, encontró que era justo dedicar un tiempo a escribir tantas cartas de Navidad como su popularidad lo demandaba.
Para tal efecto le encargó al artista John Calcott Horsley, de la Real Academia, que diseñara una postal donde reflejara los sentimientos propios de esta fecha.
La escena central de la tarjeta mostraba la convivencia de los integrantes de una familia de tres generaciones, sentados alrededor de una gran mesa, brindando.
A los lados, dos paneles mostraban dibujos de alimentos y ropa para los pobres. El saludo impreso decía: "Feliz Navidad y Año Nuevo para usted".
Un millar de copias litografiadas se vendieron en aquel entonces, en un chelín cada una. Así nació la gigantesca industria de las tarjetas de Navidad.
Hoy nos emocionamos al recibir una sencilla tarjeta hecha a mano, con cartulina de dos colores y escrita con un lápiz con tinta dorada. Económica, fuera de serie, profundamente significativa. Quienes la enviaron, evidentemente, la hicieron especialmente para nosotros.
Fue san Francisco de Asís, el santo que se caracterizó por su sentido positivo de la vida, por su amor a la naturaleza, el que tuvo una visión tan "infantil" y tan bella de la Navidad.
Él fue el que ideó esta forma de vivir el nacimiento de Jesús: reproduciéndolo en algo tan vivo y tan plástico como los belenes, llamados también pesebres o nacimientos.
El salto importante fue pasar de la representación pictórica e incluso escultórica, a la plástica en miniatura, en versión infantil.
Algo así como jugar a soldaditos, pero con una historia infinitamente más atractiva que la guerra. Con el gran lema PAZ EN LA TIERRA que exhiben los ángeles.
La prueba de la genial intuición de San Francisco de Asís es que al morir, en 1226, la piadosa costumbre de celebrar la Navidad reproduciéndola en el Belén, se había extendido por todo el mundo cristiano, y que con el paso de los siglos se ha ido afianzando más y más.
Este milagro se debió a dos factores: al sello de simplicidad e ingenuidad franciscana, que ponía su diseño y realización al alcance de cualquiera, y al entusiasmo de Santa Clara, la fundadora de las clarisas y ferviente admiradora de san Francisco, que difundió esta piadosa costumbre por todos los conventos de la orden y la contagió a las familias. El mismo origen franciscano tuvieron también los pesebres vivientes.
En forma paralela se desarrollaron durante la edad media los llamados misterios, que se representaban en las iglesias como parte de la liturgia.
Eran una catequesis viva sobre la vida de Jesús. Se representaban especialmente los pasajes de la Anunciación, de la Adoración de los pastores, y de la Adoración de los Reyes Magos.
El clima de profunda vivencia de la navidad que creaban todas estas cosas fue creciendo y retroalimentándose, hasta que tomó posesión definitiva de los hogares, convirtiéndose el pesebre o belén en el centro de interés de las fiestas navideñas. Fue en el siglo XVIII cuando la participación de grandes artistas en la creación de figuras para el belén, le dio gran predicamento incluso entre las clases más elitistas de la ambientación.
  • Para confeccionarlas se requiere mucho entusiasmo e imaginación.

  • Las hay casi de toda clase de materiales y a diferentes precios.

  • Hay ONGs, como UNICEF y Aldeas SOS, que se dedican a confeccionarlas a su gusto y para fines benéficos.


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213865
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América