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¿Cómo siente y desea un asesino violador?


Para psicólogos, criminólogos y psiquiatras especialistas en este tipo de personas, los delitos sexuales que comete un asesino violador suelen ir acompañados de agresiones; porque el sufrimiento de las víctimas les da placer. Los conocimientos sobre la psicología de la violación y el asesinato permiten aproximarse a lo que piensa, siente, desea e impulsa a muchos de estos criminales. Veamos:
Provienen de familias desestructuradas, con bajo estatus socio-económico y en las que han vivido una infancia con carencias afectivas paternas, siempre expuestos a la violencia y a maltratos físicos o psíquicos, y en las que afloran sentimientos de inseguridad y temor. Tienen una relación con grupos en ambientes degradados y marginales.
Violaciones repetidas. Asesinatos y agresiones salvajes, mediante apuñalamiento, golpes, atropellamiento y estrangulamiento. Frialdad calculada para hacer daño, matar y borrar pistas. Abuso de alcohol, drogas y sustancias estimulantes. Posible disfunción eréctil. Placer ante el dolor y la resistencia ajenos. Cambio de identidad. Inestabilidad, con continuos cambios de trabajos. Esas son sus constantes en el comportamiento, pero el núcleo de esta personalidad suele tener su comienzo en la infancia y adolescencia.
La tipología de estos criminales suele coincidir con un físico fuerte y musculoso, acompañado de un aspecto inocente y un carácter reservado, callado y tímido y periódicos brotes de agresividad y maltrato a su pareja. También se observa en ellos un sentimiento paranoico de que todos quieren matarle.
Su aspecto es el de un hombre joven, de nivel bajo y sin pareja, aunque no presentan claros patrones típicos respecto a su nivel de inteligencia.
Para los investigadores Holmstrong y Burgess existen cuatro tipos de violadores:
  • los que actúan para demostrar su poder y control sobre la víctima;

  • los que actúan para expresar su odio e ira;

  • los que lo hacen en grupo como una denotación de camaradería machista,

  • y aquellos cuyo móvil es puramente sexual.


Para algunos especialistas, hay un vínculo que de alguna manera existe entre la excitación sexual, la agresión y el dolor.
En ocasiones, los pequeños arañazos, mordiscos, y expresiones verbales forman parte de la excitación sexual en muchas parejas. Por su parte, en las revistas, novelas, películas e incluso en anuncios de televisión, puede observarse una cierta conexión entre el sexo, la hostilidad, la violencia y la degradación.
La violación suele ser heterosexual y masculina, aunque en las cárceles suelen ser comunes las violaciones homosexuales, y normalmente suele existir un solo violador, si bien a veces esta situación también se produce con grupos de violadores, los cuales suelen recurrir a la violencia con mayor frecuencia.
El violador aplica violencia física en un 80 por ciento de los casos, sobre todo si la víctima es una mujer adulta, y resulta menos frecuente cuando el sujeto violado es un niño.
La conducta del violador implica una pérdida de control para el individuo que le lleva a una degradación familiar, laboral y social. Necesita agredir sexualmente con más frecuencia o intensidad para obtener el mismo grado de recompensa psicológica.
En la violación se produce una dependencia compulsiva de una acción externa para regular un estado interno. Esta acción puede ser consecuencia de alteraciones en la personalidad: dificultades para establecer relaciones con personas del sexo opuesto o impedimentos para expresar sentimientos autoafirmativos.
Los violadores también suelen tener problemas para reaccionar sexualmente ante estímulos socialmente aceptados, pueden sufrir disfunción eréctil e imposibilidad de consumar el acto sexual. Son individuos que asocian fantasías, recuerdos concretos y situaciones inicialmente no sexuales, con la excitación y el placer sexual provocado por la masturbación y la descarga eyaculatoria.
Consideran la agresión como algo "normal" dentro de sus vidas. Saben distinguir perfectamente entre lo que está bien y está mal; crean sus propias normas morales y éticas y actúan sin sentir remordimientos ni sentimientos de culpa.
Suelen tener un carácter frío, calculador, con comportamientos adaptativos e incluso amables, de forma que no levanta ni la más mínima sospecha ante su familia, amigos, vecinos ni en su ambiente laboral.
Algunas personas padecen determinadas enfermedades mentales transmitidas hereditariamente, o producidas por lesiones en el cerebro en el nacimiento o en la primera fase de la vida, las cuales se caracterizan por la pérdida total de control del sujeto sobre su conducta.
A menudo el móvil de un asesino suele ser sexual: tras cometer la violación matan a sus víctimas para que no puedan identificarles e incluso hay casos en los que después de múltiples agresiones, humillaciones, vejaciones y maltratos, asesinan primero y abusan sexualmente después.
Estas personas no son rehabilitables, y mientras que no se le pongan límites seguirán actuando de la misma manera: "son responsables y saben lo que hacen; el único remedio es aislarlos".
El violador sexual en cifras:
La adicción sexual de estos sujetos suele asociarse con otras adicciones. Más de la mitad de los "adictos sexuales" tiene problemas con el alcohol y las drogas, el 42 por ciento de violadores sufren adicciones químicas, el 38 por ciento trastornos alimentarios, el 28 por ciento realizan un trabajo compulsivo, el 26 por ciento gastan compulsivamente y el 5 por ciento son jugadores patológicos.
Para otros especialistas, la violación es un trastorno que puede ser considerado como una forma más de adicción. Dicha conducta adictiva se ve favorecida por la liberación, por parte del organismo de una sustancia llamada feniletilamina durante los estados de atracción, en los cuales se producen grandes cambios de humor en poco tiempo, así como por la conexión que hay entre el orgasmo y la liberación de endorfinas.
(gemiliani@cwpanama.net)


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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