En todas partes se oye hablar de inteligencia emocional; tema que cada vez está ganando mayores adeptos e importancia. Decimos esto porque es aplicable y discutido no sólo desde la perspectiva familiar y de las relaciones de pareja, sino que cada vez está más difundido en el área laboral.
Todo este fenómeno viene dando por la visión cada vez más extendida en los directivos de las empresas acerca de la importancia que tiene la productividad; que todo colaborador, además de los conocimientos técnicos y los estudios más elevados a nivel profesional, sea capaz de tomar conciencia de las más diversas emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos a diario en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática (ponerse en el lugar del otro) y social, lo que a su vez nos brindará más posibilidades de desarrollo personal.
En otras palabras, quien pretenda tener éxito debe manejar con destreza las emociones: alegría, odio, ira, etc.; tanto las propias como las ajenas. Muy común es encontrar grandes profesionales, versados y muy intelectuales que confrontan un grave problema: no les es posible alcanzar plenamente el éxito; ya que no poseen la capacidad o facilidad para entender el punto de vista y ver las cosas desde la perspectiva del otro, en otras palabras ponerse en sus zapatos". No transmiten a quienes le rodean esa sensación de calor humano y la confianza necesaria para que, de tal manera, esto pueda resultar en un mayor acercamiento. Tenemos por ejemplo: el jefe de un departamento de ventas que nunca refuerza positivamente (alabanza) a sus colaboradores, por un aumento en el número de ventas; pero cuando cometen un error les grita, desvaloriza y los ofende, lo que su vez repercute en la autoestima (valía personal).
Es importante que los directos de las empresa piensen emocionalmente brindándole a sus colaboradores: seguridad en sus empleos (un trabajador con miedo constante a perder su trabajo, sobre todo en estos tiempos no va a rendir igual, por lo tanto la tasa de rendimiento baja); brindarles mayor participación en las decisiones de la empresa; cuando se producen errores los directivos no pueden eludir la crítica, pero no es enfrascarse en una situación coercitiva que puede llevar a más conflicto y problema, lo importante ante todo es dejar que se "enfríen los ánimos", por ejemplo: por medio de un distanciamiento transitorio de la persona que ha desencadenado nuestra indignación, buscar una distracción, hacer deporte, etc.; no criticar al empleado frente a sus compañeros de trabajo; reforzar la autoestima del empleado y hacer sugerencias de mejora por medio de "coaching", o sea, conversando con la persona y explicándole en qué está fallando para así brindarle una retroalimentación de su desempeño laboral, haciéndole ver sus fortalezas (habilidades que le favorecen) y debilidades (aquello que debe mejorar).
En estos tiempos de crisis mundial, sería adecuado crear equipos de trabajo en los que se fomente el desarrollo de un alto grado de inteligencia emocional tanto en el ámbito intrapersonal (en sí mismos) como en el interpersonal. En el ámbito intrapersonal, es preciso estar conscientes de las fortalezas y debilidades propias.- Si se tiene seguridad en sí mismo, se actúa con fuerza y confianza. Es lo que conocemos como autoconocimiento. Sin embargo, este dominio y conocimiento personal debe manejarse en forma adecuada, controlando las emociones y sentimientos, conocido como autorrelación.
Si hay acercamiento y dentro de la empresa o institución se toman en cuenta las emociones de los colaboradores, se genera entusiasmo y el deseo de esforzarse cada vez para cumplir con cada una de las tareas y labores, a fin de que el rendimiento sea mayor. Además, se observa que la personas con buen estado de ánimo confían en sus propias capacidades y por ende en el éxito de su trabajo. Son personas que asumen su trabajo con alegría y no permiten que situaciones difíciles entorpezcan el buen humor.
Aunque con un coeficiente intelectual elevado no es garantía de prosperidad, prestigio, ni felicidad en la vida; en nuestras escuelas y en nuestra cultura se le da mayor peso a las habilidades académicas o ignoran la inteligencia emocional que también tiene una enorme importancia para nuestro destino personal y por ende en el ámbito laboral.
Desde la niñez se pueden determinar las personalidades violentas. Generalmente esos niños tienen reacciones o juegos violentos y agresivos contra sus compañeros de escuela y que se pone de manifiesto ante frustraciones leves. Igualmente, actúan violentamente contra los animales y disfrutan o sienten placer en ello.
Bressan aconsejó a los padres que ven esos comportamientos en sus hijos, a que no tomen la situación por los extremos. Ni minimizar ni hacer de ello una tragedia. Dijo que se deberá hablar con el niño para saber por qué lo hizo, qué lo motivó, finalmente enseñarle que hay otras maneras de resolver los problemas y canalizar su ira.
111Aspectos tan monótonos como la forma en que se violan las normas en ese mal llamado "juega vivo del panameño" fueron señalados por los expertos como generadores de violencia y que al acrecentarse llegan a niveles incontrolables.
Por su parte, Bethancourt dijo que si se sabe que se puede predecir el nivel de riesgo que tienen las personas de cometer actos violentos, ¿qué están haciendo la policía y los equipos especializados para prevenir y detener la violencia?
El delito sigue una curva en la dinámica de vida, similar a cualquier otro comportamiento, dijo Selles, explicando que se puede presentar en los primeros años de vida, se acentúa en la edad escolar o pubertad y se hace más pronunciado hasta la edad de 25 a 30 años y finalmente disminuye como cualquier otra actividad del hombre después de los 40 años.
De hecho las estadísticas que maneja la Policía Técnica Judicial indican que el periodo de edad en donde se registran más delitos es entre los 14 y 34 años.
Cómo utilizar la inteligencia emocional en el trabajo
"Quien pretenda tener éxito debe manejar con destreza las emociones: alegría, odio, ira etc.; tanto las propias, como las ajenas".