¡Oh, oh!, una gran voz de ¡alerta!.. ronda tu cabecita, pues ahora comprendes que los jueguitos de tus padres y de alguna de sus amistades: de "Laurita, Pedrito será tu novio cuando crezcan", era sólo una cuestión figurativa.
Pero es hora de despertar del sueño de aquellos años de infancia, y comprender que el noviazgo es una realidad de atracción física, la cual en la cultura panameña, se está dando mucho antes de la etapa de la pubertad y que va más allá de los indicadores biológicos.
El inicio de esta química la encontramos relativamente a una temprana edad, en comparación con otras generaciones.
Esta situación que, más adelante creará una espiral de emociones para los padres (desconcierto, incomodidad, y hasta miedo) está clínicamente relacionada con la edad de la pubertad.
Contradictoriamente, la realidad refleja la atracción física más temprano de lo que se esperaba, desde el punto de vista biológico, pues desde los 6 ó 7 años, comienza en la cultura panameña, tanto para los niños como para las niñas, el uso de un lenguaje forzado, identificado con frases como "tienes noviecita (o); tienes una amiguita (o), etc.". Esto constituye la semilla de la "cultura del coqueteo", de la cual se hacen protagonistas los infantes. La primera relación de pareja entre adolescentes debería ser un proceso en el que los padres deben internacionalizar sus reglas o normas, que pueden ser en principio muy estrictas, pero en la medida en que ambas partes se vayan conociendo y se ganen la confianza, pueden ser menos rígidas.
Para Fabio Bethancourt, un psicólogo clínico, la presentación de una primera relación de noviazgo ante el núcleo familiar en la etapa de la adolescencia, es el impulso para que los padres conozcan, mediante una autoevaluación, el patrón de orientación que deberían implementar para guiar a sus hijos en esta nueva etapa de sus vidas.
En primer lugar, comenta el psicólogo, el término novio (a) debe ser extrictamente empleado, pues puede ser confundido con la etapa de la amistad y el enamoramiento, ésta última desarrollada en términos generales cuando no hay bases biológicas, o sea, cuando el niño no tiene la capacidad de sentir una atracción biológicamente sustentada.
"El punto es comenzar a aconsejar a nuestros hijos mucho antes de que traigan un novio o una novia a casa, es decir, al momento de que empieza la etapa de amistad".
En este renglón, cuando ya existe el beso, las cartas y los mensajes amorosos, y sobre todo, ya se manifiestan los componente biológicos (ambos están en la etapa de la pubertad, pre adolescencia o adolescencia) la educación debe ser dirigida a los aspectos de la sexualidad de una manera más integrada, incluyendo todo lo que puede implicar la reproducción humana. Un gran problema para los padres es su creencia marcada en las costumbres que se tenían en la época en que ellos estaban de novios. Estas son consideradas experiencias casi "jurásicas "por los jóvenes de hoy.
Es por ello que evitar que estén solos cuando los padres cumplen con sus jornadas de trabajo, las visitas o salidas a solas, son casi imposibles de prohibir.
Bethancourt explica que estas situaciones son difíciles de normar, pues hoy en día, en el caso de la habitación de los jóvenes, este espacio se ha convertido en un centro de entretención donde se escucha música, permanece el computador y el televisor. Por lo tanto, el que estén en ella no tiene del todo una connotación sexual.
Claro está que los especialistas aclaran que es importante que los hijos se hayan ganado la confianza para estar en ese espacio de mayor intimidad.
"Existe suficiente información en los estudios de la psicología del adolescente, del noviazgo o del enamoramiento, que permite predecir las consecuencias", comenta el psicólogo, quien agrega que por más supervisado que sea un encuentro de este tipo entre los dos jóvenes, no existe forma de evitar un acto sexual, pues su psicología es diversificada y creativa.
El punto a desarrollar es el principio de la naturalidad puesto a prueba por los padres. "Entre más natural veamos los principios de amistad, enamoramiento y noviazgo que tengan nuestros hijos, la situación será llevada bajo los parámetros de la responsabilidad y se comprenderá de manera natural", concluyó el especialista.