Los desfiles de las comparsas no han dado tregua en Brasil desde que el Carnaval fue abierto el viernes. A cualquier hora, incluso en la madrugada, una nueva fiesta callejera comienza en cualquier lugar, con cientos de personas que se divierten al ritmo de bandas musicales y mucha cerveza.
Cuando el ruido y la alegría de las comparsas que desfilaron en la madrugada del domingo aún no había cesado, el bloco Cordao de Boitatá comenzó a animar a las cerca de 60,000 personas que se concentraron en la céntrica Plaza XV de Río de Janeiro para disfrutar de una de las comparsas más tradicionales de la ciudad.

Dos horas después y a pocos kilómetros, en el parque del Aterro do Flamengo, el bloco Bangalafumenga, con una orquesta de cerca de 150 percusionistas, dio inicio a una fiesta para 90,000 personas ávidas por bailar los éxitos de la música popular brasileña interpretados a ritmo de Carnaval.
Para garantizar que la fiesta gratuita se prolongue ininterrumpidamente durante los cinco días del Carnaval y animar a cerca de cinco millones de personas en las calles de Río de Janeiro, incluidos unos 900,000 turistas, está previsto para este año el desfile de 450 blocos, como son conocidas en Brasil las comparsas animadas por bandas musicales que montan su fiesta gratuitamente en la calle.

Y los más animados, con la programación en la mano, saltan de comparsa en comparsa para poder disfrutar del Carnaval hasta que las fuerzas le aguanten.
La comparsa más esperada este domingo fue Simpatia é quase amor, una de las más tradicionales de Río de Janeiro.

Pese a que comenzó su presentación a una hora poco común para una fiesta, el Cordao do Boitatá inundó de alegría el centro de Río de Janeiro con músicos, especialmente invitados como Teresa Cristina, Roberta Sá y Keziah Jones.
Pero el espectáculo también fue garantizado por el público gracias a los divertidos disfraces con los que llegaron varios de los participantes, algunos recordando los principales problemas del país, como la corrupción, pero sin que faltaran los más tradicionales, como los diversos superhéroes, los arlequines, los piratas, las novias y los miles de hombres vestidos de mujer.

Los desfiles de blocos, bandas, comparsas y escuelas de samba se repiten desde el viernes en cientos de ciudades de Brasil, algunas con fiestas multitudinarias, como la animada el sábado por el Galo da Madrugada en la ciudad de Recife para más de un millón de personas.
Lujo y brillo
Pero el momento más esplendoroso del Carnaval son los desfiles de las escuelas de samba del Grupo Especial de Río de Janeiro, cada una de las cuales formada por 4,000 bailarines con disfraces vistosos.