Talento sobra
- Hay muchas personas a las que tengo que agradecerle, porque han hecho posible este espectáculo del cual ustedes han disfrutado, el que es apenas una muestra de lo que verán en la gala de premiación en la UTP en marzo.
- Larry Díaz
- Presidente del comité organizador
Los responsables de que en Panamá el teatro continúe ganando adeptos, al punto de que las salas no se dan abasto, provocando que haya que reservarlas hasta con un año de antelación, se dieron cita la noche de este lunes en el Teatro La Quadra, para la ceremonia de nominación de los Premios Escena.
Para tan importante ceremonia se trabajó en un escenario que se convirtió en una selva, donde un escuálido “hombre mono” hizo reír a la concurrencia.

Obras infantiles, comedias y musicales compiten anualmente por este reconocimiento, el máximo de la industria teatral local.
Silencio y bullicio se alternaban ante los anuncios de los elegidos.

Antes, por la magia producto de la creatividad de los maestros del tablado, la Sala Gantes se convirtió, primero en el interior de un avión, donde los asistentes eran los pasajeros. En broma y en serio, se daban las instrucciones. Por la aeromoza, nada menos que Natalie Russo. Puso al tanto de qué hacer y qué no hacer durante el vuelo de la hipotética línea aérea, con un nombre bien típico Aerolínea Bunga.
De pronto, una catástrofe. El avión se va a pique. Gritos por doquier.

Silencio. Otra vez. Esta vez, solo se pudo conocer de un sobreviviente. Un lindo bebé que no sabemos qué le pasó si fue que la jungla no le sentó bien, porque, como podrán ver después en las fotos, él, que se le oía llorar a todo pulmón, un poco más y solo se volvía pellejo (sí ese que se le pueden contar las costillas y que en nada se parece a como se le describió. Dizque fornido.
Apareció una Jane que le robó la calma a Tarzán y lo enseñó a leer en un abrir y cerrar de ojos. Ella venía de la selva de concreto y para deleite del “Rey de la selva”, le cayó del cielo, en esta tan hilarante y aplaudida producción de Eduardo Jss. Villarreal con la que los organizadores regalaron al público y que duró lo que el espectáculo: dos horas. Nada malo como terapia.
Música, colorido, bromas, reconocimientos, baile, coqueteo se conjugaron con quienes llegaban al escenario a recibir el certificado de nominación. Toda una obra maestra.